Stan Kroenke presiona a la NFL con planes de mudanza de Rams a LA

Stan Kroenke ha dado pasos firmes hacia la reubicación de su franquicia en Inglewood, California. Cortesía HKS

LA PRIMERA PROPIEDAD que alguna vez le importó a Stan Kroenke está ahora abandonada, colocada a la orilla de una andana interminable de tierra de cultivo, hundiéndose en la oscura tierra del centro de Missouri. Parte del encanto original de la niñez pintoresca de Enos Stanley Kroenke en Mora (población: 424) permanece intacta. La puerta frontal verde sigue presentando un timbre antiguo de latón y porcelana. El intrincado detalle en la madera debajo de las los techos ha sobrevivido. Pero después de años de negligencia por los actuales dueños, quienes convirtieron un viejo pozo de agua en una antena de televisión, cualquier soplo de viento puede dispersar hojuelas de pintura gris de la casa a lo largo del paisaje. "Fue una hermosa casa de campo en algún tiempo", susurra un vecino. "Ya no más".

Kroenke, el multimillonario desarrollador de bienes raíces y propietario de los St. Louis Rams, una vez recordó cómo solía sentarse en el angosto porche delantero aquí y, mientras el sol veraniego se ocultaba tras el maizal, escuchaba las tenues y rasposas transmisiones radiales de los St. Louis Cardinals con su padre y abuelo. Alvin Kroenke amaba tanto a los Cardinals que nombró a su hijo mayor en honor a dos de los miembros del Salón de la Fama del equipo: el trabajador Enos "Country" Slaughter y el callado y humilde bateador Stan "the Man" Musial.

Hoy, sin embargo, el alguna vez idílico porche frontal de la familia está repleto de hoyos en las tablas de madera desgastadas por el tiempo. Y la gente de Missouri teme que la relación entre Kroenke y su estado natal esté cayendo en un estado similar de deterioro.

Desde enero, el introvertido Kroenke, de 67 años de edad, ha estado maniobrando a su equipo de NFL hacia el oeste, fuera de Missouri, y hasta lo que sería la joya de la corona de su imperio de bienes raíces y deportes: un estadio de NFL para 80,000 personas propuesto para Inglewood, California, con techo retráctil, flancos abiertos y un presupuesto récord para el mercado estadounidense de 1,860 millones de dólares.

Cinco décadas después de abandonar Mora, Kroenke ha amasado una fortuna de 6,300 millones de dólares de acuerdo a Forbes, y a través de su colección de viñedos, ranchos y centros comerciales, muchos de ellos anclados por Wal-Mart, se ha convertido en el octavo mayor terrateniente en los Estados Unidos de América. Mientras tanto, ha coleccionado franquicias deportivas como autos clásicos. Aparte de los Rams, es propietario del Arsenal de la English Premier League --valuado en unos 1,300 millones de dólares-- los Denver Nuggets de la NBA, Colorado Avalanche de la NHL, Colorado Rapids de la MLS, y el Colorado Mammoth de la National Lacrosse League, así como el Pepsi Center de Denver, donde mantiene un departamento en el penthouse de 12,000 pies cuadrados en los dos pisos superiores, completo con un teatro, gimnasio, y una vista perfecta de las Rocallosas.

La mayoría de esos, no obstante, probablemente se convertirán en posesiones secundarias si Kroenke se convierte de hecho en el hombre que traiga de vuelta a la NFL a Los Ángeles después de una ausencia de 20 años en el segundo mayor mercado mediático del país. LA movida inmediatamente triplicaría el valor de los Rams (desde 930 millones en St. Louis, la cifra más baja de la NFL de acuerdo a Forbes, hasta unos 3,000 millones de dólares en LA), y posiblemente convirtiéndose en el hombre más poderoso en el mundo de los deportes. También podría transformar a un hombre intensamente privado, descrito por un amigo de la familia, como "del medio oeste, por donde se le vea", en tanto el Art Modell de Missouri como el rey de 'La La Land'.

El modo en que Kroenke persiga su sueño de LA, entonces, no solamente le dará forma a su legado, sino también a todo el panorama de la NFL. La liga parecía muy deliberada al orquestar cuidadosamente un eventual regreso a LA, al tiempo que usaba a la ciudad como palanca en otras negociaciones de estadio. Eso fue hasta que Kroenke elevó la temperatura con su extraordinaria jugada de poder hollywoodense, una tan intrigante y audaz como el enigmático y bigotón multimillonario en el centro de todo.

Kroenke no ha dicho una palabra desde que se diera a conocer su plan de mudanza el 5 de enero, algo que no es sorpresivo. El propietario habla en público con tan poca frecuencia, que ha sido bautizado como el "Silencioso Stan" en St. Louis, un mote que su representante de relaciones públicas disputó como injusto, después de rechazar una petición para ser entrevistado. Cuando se le pregunta a la gente de la NFL sobre Kroenke, se escuchan muchas descripciones como "excéntrico" y "solitario". Aunque es respetado, y querido, en algunos círculos de la liga, incluso aquellos más cercanos al dueño de los Rams no parecen conocerlo demasiado bien. "¿Qué hace explotar a Stan Kroenke? ¿Hablas en serio"", preguntó un amigo. "No tengo idea".

Por ahora, hacerla en grande en LA parece estar motivando a otro puñado de personajes poderosos de la NFL, también. El 19 de febrero, los Oakland Raiders y San Diego Chargers, insatisfechos con sus propias situaciones de estadio, anunciaron un plan conjunto para edificar un estadio de 1,700 millones de dólares en un terreno de 168 acres en Carson, California. El gigante del entretenimiento, AEG, que había llegado a un acuerdo con Los Ángeles para construir un estadio de NFL junto al centro de convenciones de la ciudad, proveído que pudiera atraer a una franquicia, también estaba apostando fuerte antes de abandonar los planes el 10 de marzo.

Mientras tanto, de vuelta en St. Louis, líderes ciudadanos ya han contraatacado con un proyecto de estadio de 985 millones de dólares, una propuesta que esperan sea suficientemente ostentosa como para persuadir, u obligar a Kroenke a quedarse en casa. Incluso así, la mayoría de observadores de la NFL consideran a Kroenke como el claro favorito en la carrera por el oeste. "El único que ha movido el ovoide en LA ha sido Stan", dijo Mark Fabiani, consultor especial para los Chargers en temas relacionados al estadio, a ESPN.com recientemente. "Ha cambiado al mundo".

Así que ahora, después de 20 años de amagues y promesas vacías en Los Ángeles, la telenovela hollywoodense de la NFL repentinamente cuenta con tres equipos y unos 4,500 millones de dólares en propuestas para estadio. Con seguridad, será un tema candente para los días 22 al 24 de marzo en Phoenix, donde se reunirán los dueños de la liga para su junta anual.

Y todo de ello iniciado por el más improbable de los líderes.


A UNAS 200 MILLAS al oeste de St. Louis, detrás de la vieja casa de campo donde la carretera pasa de concreto a terracería, se encuentra la Mora Lumber Co., construida y propiedad de Alvin Kroenke. Stan comenzó a trabajar allí a los 10 años de edad. Todos los días, después de su escuela luterana, barría los pisos y ayudaba con la contabilidad, calladamente corrigiendo los errores que encontraba. Para el momento en que era un adolescente alto y delgado, y un atleta destacado en el cercano Cole Camp High, Kroenke era parte de una cuadrilla de trabajo que se reunía a las 7 a.m. en la plataforma del tren de Rock Island Railroad para descargar cientos de tablas de madera y sacos de cemento. Si los carros no eran desocupados en 48 horas, la empresa ferroviaria cobraba un recargo, algo que el mayor de los Kroenke simplemente no admitía. "Esa clase de trabajo no es para los débiles del corazón", dice Eldon Harms, de 82 años de edad, que trabajó al lado de Stan y más tarde compró el negocio cuando Alvin se retiró. (Ambos padres están finados). "Teníamos a chicos más jóvenes trabajando con nosotros que siempre encontraban otra cosa qué hacer en lugar de estar levantando las pesadas bolsas de cemento. Pero no Stan. Gran chico. Siempre que teníamos un descanso, Stan iba detrás de la casa a tirar canastas".

Como un chico fatalmente tímido, y un alero de 6 pies con 2 pulgadas, Kroenke desarrolló un tiró de salto vertical fluido, un gatillo rápido, y al menos sobre la duela, un gusto por lo dramático. En rompimientos rápidos durante partidos como local, dicen sus compañeros de equipo, le gustaba posicionarse por el lado izquierdo, apenas a unos cuantos pues de la sección de porras estudiantil de Cole Camp, con unos 200 chicos. El equipo finalizó por debajo de los .500 en su temporada senior, pero hacia el final de la temporada Kroenke se encendió, logrando un partido de 22 puntos seguido por 33 puntos en contra de Leeton, una marca de la escuela que sobrevivió por más de una década.

Después de adquirir a los Rams en el 2010, Kroenke dijo a un reportero en Columbia que una vez que se percató de que no podía jugar para un equipo profesional, decidió que quería ser propietario de uno, en su lugar. "Stan era muy estudioso, muy inteligente y no muy extrovertido, digo eso se puede ver todos los días", dice su compañero de preparatoria y amigo William Smart, quien en sus 46 años en Cole Camp ha sido tanto director como director atlético. "Si soy honesto, no hubo una ocasión durante la preparatoria en que todos dijimos, 'Oh ese Stan Kroenke será muy, muy exitoso un día de estos'".


LA FORTUNA DE KROENKE despegó con un encuentro fortuito mientras estudiaba en la Universidad de Missouri. En 1971, durante un viaje de esquí a Aspen, Colorado, conoció a Ann Walton, una estudiante de enfermería en Mizzou e hija del cofundador de Wal-Mart, Bud Walton. "Kroenke se hizo de dinero a la antigua ", dice Scott Rosner, un profesor de negocios deportivos en la Wharton School que a menudo habla sobre Kroenke. "Se casó con él".

Ann, quien posee una fortuna valuada en unos 5,300 millones de dólares en lo personal, de acuerdo a Forbes, es mucho menos misteriosa que su marido. "Ella es cálida, amigable y con los pies en la tierra", dijo el director atlético de UTEP, Bob Stull, un ex entrenador de fútbol americano de Missouri que fue cercano a la pareja durante los 1990s. Asistiendo a un evento en las instalaciones de entrenamiento de los Rams, Ann una vez se estacionó memorablemente del lado más lejano del estacionamiento, diciendo a un guardia de seguridad que su padre siempre le enseño que los lugares más próximos eran para los clientes. La pareja se casó en 1974 y tienen dos hijos, Whitney, de 37 años de edad, una directora de documentales en California, y Josh, de 34 años de edad, que jugó al baloncesto en Missouri y ahora es vicepresidente de los Nuggets. (Josh técnicamente controla tanto a los Nuggets como al Avalanche por una regla de la NFL que prohíbe ciertas propiedades entre ligas).

Justo antes de casarse con Ann, Kroenke obtuvo su maestría en administración de negocios y recibió una beca para un doctorado. Pero por inteligente que haya sido como estudiante, Kroenke sabía que su futuro estaba en los centros comerciales y no en las aulas de estudio. Dejó la academia y se mudó al oeste para trabajar para el desarrollador de bienes raíces de Missouri, Raul Walters, quien construyó algunas de las primeras tiendas Wal-Mart, cerrando tratos multimillonarios a menudo con Sam Walton, tío de Ann, con nada más que un apretón de manos. Para 1979, Kroenke y Walters eran socios en una empresa que había desarrollado más de 20 centros comerciales a lo largo del medio oeste. Implementaron lo que sería el modelo de negocios básico pero impresionantemente exitoso de Kroenke: compra grandes extensiones de tierra barata, construye una tienda ancla, y luego mira cómo los bienes raíces a su alrededor ganan valor exponencialmente.

Fue una buena época, pero Kroenke y Walters tuvieron una disputa en 1985 y pasaron los siguientes años enfrascados en una amarga batalla legal para la división de los activos de la empresa. Luego de toda la desavenencia, Kroenke forjó una nueva sociedad en 1991 con un viejo amigo, Michael Staenberg, fundando THF (To Have Fun) Realty, una empresa de desarrollo inmobiliario nacional. Kroenke pasó buena parte de la siguiente década cerca de casa en Columbia, donde el voraz lector y fanático de la salud corría entre 3 y 6 millas por las mañanas con un grupo de hombres que incluía a Stull, entonces entrenador en jefe de Missouri. "Era enfocado, brillante, no se andaba por las ramas, y disciplinado; esa es una buena palabra para describir a Stan: disciplinado", dice Stull. "Stan no era uno de esos tipos que arrastraba, bromeando, simplemente contento por terminar. Era muy, muy competitivo y siempre estaba a la vanguardia durante nuestras carreras".

Kroenke, quien veía a Bud y Sam Walton como mentores, sirvió en el consejo de directores de Wal-Mart de 1995 al 2000. A lo largo de las siguientes dos décadas, THF creció hasta ser una empresa de 2,000 millones de dólares al desarrollar más de 100 centros comerciales, muchos de ellos, nuevamente, anclados por Wal-Marts. Pero a principios del 2013, los amigos que simplemente deseaban divertirse estaban en medio de una pelea severa. Terminaron su sociedad en la Corte del Condado de St. Louis. Junto a una variedad de problemas respecto a la fractura de su compañía, los dos multimillonarios pelearon por cosas tan pequeñas como el arrendamiento de 250,000 dólares de un centro de salud. Kroenke inclusó acusó a Staenberg de impedirle el acceso al sistema informático de THF.

Para entonces, Kroenke ya estaba adquiriendo cuanta franquicia deportiva a la que pudiera echarle las manos, una empresa que, ha sido sugerido, tiene sus raíces en un deseo para demostrar que su imperio no fue construido únicamente con base a su matrimonio.

Su dinastía, sin embargo, comenzó con una lección valiosa sobre el funcionamiento interno de la NFL. En 1993, cuando la liga se expandió, Kroenke fue persuadido de último momento para tratar de salvar una oferta por un grupo potencial de propietarios basado en St. Louis. El abultado grupo, constituido por un número de empresarios locales, además del corredor miembro del Salón de la Fama, Walter Payton, se estaba viendo perjudicado por egos grandes y estaba en peligro de despedazarse. Justo días antes de que el consorcio debía presentar a la NFL su plan, Kroenke fue sumado para aportar estabilidad, y dinero. "Con Kroenke en el panorama, St. Louis parece casi seguro para obtener 21 de los 28 votos requeridos por los propietarios de los clubes", reportó The New York Times. Pero de acuerdo al libro de Jeff Pearlman, "Sweetness", cuando la NFL escuchó la propuesta, era un desastre. Roger Goodell, entonces vicepresidente de la liga, reaccionó diciéndoles, "Pongan esta m----- en orden. Esto es ridículo. Ustedes están allí si pueden terminar con las peleas".

No pudieron. Los propietarios quedaron igualmente decepcionados con Kroenke y su grupo. Los equipos fueron asignados a las ciudades de Charlotte y Jacksonville, una ciudad que como describe Pearlman, es la octava parte de St. Louis y el mercado mediático N° 55 de la nación.

Fue un raro y humillante error que no sentó bien al orgulloso y súper competitivo Kroenke. También fue otra lección respecto al riesgo de socios dudosos. "Realizó la presentación y la NFL miró a Stan un poco como, '+Quién es este tipo?'", dice Stull. "Nadie lo conocía".

De allí en adelante, Kroenke se aseguraría de que lo conocieran.

EN 1995, KROENKE pagó 80 millones de dólares por el 40 por ciento de los Rams cuando se mudaron de Los Ángeles a St. Louis, con la garantía de que si el resto del equipo alguna vez era puesto a la venta, tendría el derecho del tanto. En el 2010, esa oportunidad llegó: gastó 450 millones de dólares para comprar el 60 por ciento restante de la franquicia a los herederos de la entonces recién fallecida propietaria de los Rams, Georgia Frontiere. "Soy nacido y criado en Missouri", dijo Kroenke al St. Louis Post-Dispatch en su momento. "He sido de Missouri por 60 años. La gente en el estado me conoce. La gente sabe que puede confiar en mí. La gente sabe que soy un tipo honorable".

Para Kroenke Sports Enterprises, sin embargo, el éxito siempre ha parecido tratarse menos de las conexiones a casa o incluso las victorias, y más sobre la persecución de ganancias extraídas de, como se dice en términos inmobiliarios, "la tierra", el terreno debajo de los pies de todos. De acuerdo a Rosner, el profesor de Wharton, el nivel de inmersión de Kroenke en la propiedad deportiva no tiene precedente. No únicamente es horizontal, a lo largo y ancho de varios deportes y continentes, sino vertical, también, desde estadios multimillonarios hasta los derechos de transmisión y cuotas por las entradas. Rosner divide a los propietarios en dos categorías: "los que maximizan victorias" como Mark Cuban y Jerry Jones, quienes están inmiscuidos sobre todo por el aspecto del ego, y "los que maximizan ganancias" como Kroenke, quienes están inmiscuidos porque los equipos deportivos generan grandes ingresos. "¿Dónde preferirías estar?", pregunta Rosner. "¿St. Louis, donde el mercado para tu deporte ha sido históricamente promedio, o LA, donde la valuación de tu negocio se dispararía con facilidad a 3 mil millones? Vas a LA. Sería un tonto si no lo haces".

En lugar de depender de la NFL para micro-administrar el mercado de la LA, o peor, nombrar a un beneficiario a quienes los propietarios consideren merecedor, Kroenke ha presionado la mano de la liga e iniciado una carrera por el terreno. El 5 de enero, el Los Angeles Times reportó en primera instancia que Kroenke, quien ya poseía 60 acres cerca del Forum en Inglewood (comprados a Wal-Mart en el 2014), se había asociado al Stockbridge Capital Group para edificar un estadio de 80,000 asientos para NFL como parte de un complejo enorme en el sitio de 300 acres de Hollywood Park. El acuerdo convirtió a Kroenke en el primer y único dueño de una actual de franquicia de la NFL en apropiarse de un terreno en LA. Ha tenido el ojo sobre este sitio desde al menos el 2012, cuando potenciales empleados de los Rams fueron cuestionados sobre una mudanza de franquicia durante sus entrevistas. Más tarde en enero, fue todavía más agresivo, convirtiendo su arrendamiento de estadio en St. Louis a un acuerdo anual, lo que significa que los Rams pueden tener la libertad de dejar la ciudad tan pronto como el 2016. "Tiene la tierra y tiene el dinero", dice un ejecutivo de la NFL. "Las pistolas de Stan están cargadas".

Los planes expansivos de Kroenke para el sitio, que incluyen espacios para comercio, hotelería, oficinas, y un teatro de 6,000 asientos, alinean perfectamente con su modelo perfeccionado de negocios: para su comercio ancla, simplemente ha reemplazado el Wal-Mart con un estadio de NFL. También es precisamente la clase de declaración rimbombante que siempre ha tenido en mente la NFL para su regreso a Los Ángeles. Lo más importante, la promesa de Kroenke de financiar por medios privados el proyecto generó amplio apoyo en la apretada Inglewood, donde el pasado 24 de febrero, el concejo de la ciudad votó unánimemente a favor de aprobar el estadio de 1,860 millones de dólares. El alcalde de Inglewood, James T. Butts Jr., lo llamó "el mejor arreglo financiero en la historia de los estadios de este país". Después de una voto de 5-0 que permite a Kroenke saltarse lo que podría haber sido una tardada revisión ambiental en el sitio, aficionados de fútbol americano ataviados en los colores azul y oro del equipo corearon, "¡LA Rams! ¡LA Rams!".

Por ahora, el mayor obstáculo en decidir que se lleve o no a cabo no es Oakland ni San Diego sino, de todos los lugares, St. Louis. Inicialmente, Kroenke y la ciudad habían estado colocados a unos 575 millones de dólares de diferencia respecto a un plan de renovación para el Edward Jones Dome. Desde entonces, St. Louis ha vuelto con una propuesta nueva para un estadio de última generación a techo abierto en la sección norte pegada al río de la ciudad, incluyendo unos 400 millones de dólares en financiamiento público. El plan tiene muchos obstáculos potenciales, el menor de ellos conseguir que Kroenke se siente en la mesa de negociaciones ahora que tiene un pie en la arena de California. Pero existe la sensación creciente dentro de la liga de que después de un año de yerros de la directiva de la NFL, lo último que puede permitirse es alienar a más aficionados mientras dejan una montaña de dinero para un estadio sobre la mesa. "Goodell no dejará a Stan mudarse a LA", dijo un propietario de franquicia de la NFL a ESPN. "Porque a Goodell le iría del infierno por dejar escapar a un club de un mercado dispuesto a gastar varios cientos de millones para retener a una franquicia".

No es claro en este punto cuál sería, en su caso, el rol de una aprobación de la NFL para Los Ángeles. El propietario de los Dallas Cowboys, Jerry Jones, ya ha dicho que Kroenke no requiere el permiso de la NFL para mover a los Rams. Se trata de una opción respaldada en leyes federales antimonopólicas, expuestas en la corte por Al Davis, quien mudó a sus Raiders a LA en 1982 y de regreso a Oakland 13 años más tarde. Kroenke podría seguir ese ejemplo. Sería un pleito público y horrendo, y los Rams serían el pato feo de la liga por algunos años. Pero en el pasado, con mucho menos en juego, Kroenke nunca ha temido una batalla legal. Por ahora, la gente de Kroenke asegura que no irá contra los deseos de la NFL.

Simplemente para el caso de que cambie de opinión, el presidente de los Pittsburgh Steelers, Art Rooney II, hablando en febrero por el nuevo comité de facto de la NFL para Oportunidades en Los Ángeles, recordó a Kroenke que las normas de la NFL siguen mandando que todas las mudanzas de franquicia requieren la aprobación de la súper mayoría (24 de 32 propietarios). Esta es la ruta más sencilla, y el proceso de pelear esos votos comenzará de lleno el 22 de marzo. Ante los demás propietarios, Kroenke, el presidente de los Chargers, Dean Spanos, y el propietario de los Raiders, Mark Davis, estarán trabajando la sala en Phoenix, midiendo opiniones y aceptando respaldo para sus respectivos planes de mudanza, al tiempo que intentarán sabotear los planes de sus competidores. En otras palabras, es el tipo de fin de semana que Frank Underwood amaría.

A primera vista, los Chargers parecen tener la mejor carta. La familia Spanos ha poseído al equipo por 30 años y ha conseguido acumular mucha influencia (y simpatía) dentro de la liga al intentar durante 14 años conseguir un nuevo estadio en San Diego. Además, la parte de las relaciones públicas no parecen ser el fuerte de Kroenke.

No necesita preocuparse, sin embargo. En los círculos de la NFL, esa coma adicional en la fortuna personal de Kroenke, así como su temerario salto para asegurar a LA y un imperio deportivo global, dice mucho. "Podría tratarse de Silent Stan", dice un ex ejecutivo de la NFL. "Pero la clase de poder y perfil de Kroenke puede convencer a los otros dueños".

Si Kroenke es exitoso, podría ser el final hollywoodense perfecto para el chico tímido de Mora. Poseería franquicias de primer nivel en Londres y Los Ángeles, un legado más allá del Wal-Mart, miles de millones de dólares en ingresos y, finalmente, reconocimiento como el hombre más poderoso en el mundo de lso deportes.

Todo, sin tener que pronunciar una sola palabra.