El cubetero de los tres mundiales que vio a Pelé y Maradona

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Vio a Pelé, a Maradona y el golazo de Negrete y va por más (1:26)

Antonio Quintino Mora tiene el mismo ritual de siempre antes de salir a un estadio y en el 2026 estará en su tercer Mundial


Recuerda Antonio Quintino Mora que él vio los goles de Pelé, la ‘Mano Santa’ de Maradona y la tijera de Manuel Negrete, desde la grada del Estadio Azteca, ahora llamado Estadio Banorte, pero no lo hizo como un aficionado común y corriente, fue como cubetero, el nombre que reciben las personas que venden cervezas en los estadios de México. A sus 84 años, se prepara para, como su país, convertirse en el único de sus colegas en estar en tres Copas del Mundo.

“La gente siempre se va por las figuras que tienen los equipos, vi el gol de la Mano Santa, en la portería del sur, vi los goles de Pelé, en ambos lados, y el de Negrete, golazo. Nadie se acuerda que Borja metió un gol con la espalda, en un tiro de esquina. Me acuerdo que se están desplazando en el área, le cae el balón en la espalda y entró el gol”, dice Antonio Quintino Mora, cubetero del Estadio Ciudad de México, a unos días de estar en su tercera Copa del Mundo, en entrevista con ESPN.

A su lado están sus hijos, que han aprendido el mismo oficio de su padre. Lo escuchan narrar cómo inició la tradición familiar: “el primer día que fui al Estadio Azteca lo hice caminando desde mi casa, aquí, por el Pedregal, era el día de la inauguración, tenía el mandil de Carta Blanca y se me hizo fácil”. Ahora, su primogénito se prepara para estar en su segunda Copa del Mundo y el más joven de sus chicos espera estrenarse en el Mundial 2026, junto a su padre.

“Ese día, (el de la inauguración) en Insurgentes, una persona me dijo que si le ayudaba a repartir programas y me dio una credencial para entrar, ese día vendí la revista del Estadio Azteca. En la inauguración, todavía tenía buenos ojos, veía muy bien, cuando entró (Gustavo) Díaz Ordaz a inaugurar el Estadio y todo la afición le gritó. Se terminó la inauguración y al siguiente partido me fui a la zona de abajo, y ya de ahí nadie me sacó, hasta ahora, que sigo ahí por el túnel 30”, recuerda Don Antonio Quintino.

Quintino estuvo en la Copa del Mundo de 1970, que conquistó Pelé: “estaba en la grada cuando se subió a recibir el trofeo del Mundial”. Observó, desde la zona de abajo del Azteca, “la ‘Mano Santa’ de Maradona, muchos lo abuchearon, pero no se escuchó” en 1986 y en esa misma edición presenció la tijera de Manuel Negrete, contra Bulgaria, que terminó en un jalón de pelos de Javier Aguirre, actual técnico de la Selección Mexicana.

Quintino Ochoa no habla inglés, pero dice que con decir “beer, money y thank you, es suficiente”, así anduvo entre los hooligans que estaban en el Estadio Azteca, el día que Maradona se presentó ante el mundo.

“Ese día juntaron a unos aficionados de Inglaterra en un sector del estadio, porque eran hooligans y la gente del estadio no quería problemas”.

Mundial: del cobro con monedas a las terminales bancarias

Antonio Quintino Ochoa tiene el mismo ritual de siempre antes de salir a un estadio: se mira al espejo, con su camisa blanca y corbata negra, para después ponerse un chaleco, una chamarra negra por si llueve, su gorra de los Pumas, y su delantal que lo identifica como cubetero. Antes de salir de su casa, le da un beso a su esposa y al llegar al estadio saluda a los compañeros. Todo ha sido igual al menos por seis décadas, al menos hasta ahora, que le han avisado que en la próxima Copa del Mundo los billetes y monedas no servirán, todo será con terminal bancaria.

A todos los cubeteros, incluido a Quintino Ochoa de 84 años, les han enseñado a operar terminales bancarias, debido a que en la Copa del Mundo 2026 sólo se aceptarán pagos con tarjeta. De cubetero sólo le quedará el nombre, porque cambiarán las cubetas, con capacidad para hasta tres cartones de cervezas, por charolas, debido a que no se permitirá vendedores ambulantes en las gradas en el próximo Mundial, menos de cerveza. Toda la vendimia será en los pasillos.

“Ya desde los partidos de la femenil nos pusieron a cobrar con terminales. Mi hijo es el que más batalla, porque luego no hay señal o se descargan, pero ya estamos ensayando”, explica el cubetero.

Antonio Quintino recuerda que el primer alimento que vendió en el Estadio Azteca fueron tortas y luego tacos, “cuando terminábamos, nos dejaban vender cerveza”. Ahora se dedica sólo a la cerveza, “porque es lo que más se vende”, y junto a sus hijos se prepara para estar en su tercera Copa del Mundo, las tres que ha organizado México.

De Azcárraga a Carlos Slim, sus clientes más destacados en un estadio

Antonio Quintino Ochoa aprieta la cara y dice que en la Pandemia se murió uno de sus colegas cubeteros, un señor que tenía más de 90 años y era el único que seguía desde que inauguraron la Plaza de Toros. Debido a eso, él es el único que puede convertirse en el primer cubetero en estar en tres Copas del Mundo.

“Nadie tiene la vida comprada, lo he agarrado como natural. Llegan las cosas y se presentan de forma natural. Si hay un evento, pues es bueno, ojalá que tengamos salud para ese día (la inauguración de la Copa del Mundo 2026 en el Estadio Banorte)”, dice el cubetero de 84 años.

En más de seis décadas vendiendo cervezas en los estadio, ha tenido entre sus clientes personajes como Carlos Slim, que “me preguntaba por mis hijos”, y a Emilio Azcárraga, “el chico”, recuerda que “él me invitó una cerveza y le dije ‘a su salud y a mi provecho’”. También al hijo del ex presidente Miguel Alemán.

“El que me dio una cerveza fue Miguel Alemán hijo, eso no fue en el Azteca, fue en la Plaza de Toros, me llevo bien con él, con su cuñado, Toño Mauri, con su papá, su esposa. Hubo un detalle, él se sentó a medio pasillo, en el número 60 o 61. El guarura me dice que una cerveza para ellos, los vi y se las mandé, pasó de mano en mano hasta que llegó a sus manos. Me dijo el guarura, qué te debo, le dije que nada. Después del evento, me dijeron que gracias por la cerveza, me dieron un abrazo”, narra Quintino Ochoa.

En sus recuerdos también está, que no todos dejaron propina…