PUEBLA -- Ha pasado más de una semana del choque que sufrió Lucero Álvarez, portero de Lobos BUAP, y que le provocó una triple fractura en el pómulo izquierdo. Su rostro todavía tiene estragos de ese golpe con el área hinchada, puntos alrededor de éste y el ojo rojo, aunque durante esta semana espera que eso baje; además, su visión no se ha restaurado al 100% y todavía no ve con claridad.
"Una desgracia con suerte", así es como el uruguayo define lo que le pasó después de salir del hospital e ir a su primera terapia donde le inyectaron células madre y un tratamiento que, entre otras cosas, incluye el ponerse unas gotas de su propia sangre.
El uruguayo picó piedra durante tres años con Alebrijes de Oaxaca en el Ascenso MX para llegar a Primera División y después, para este certamen, llegar a Lobos BUAP. En la Jornada 1 jugó contra Santos en el empate a dos (una actuación discreta, aunque cumplió cuando se le exigió) y en la segunda fecha ante Gallos paró un penal.
"Desde que llegue acá a México siempre estuve convencido de que podía jugar en Primera. Hoy está un poco opacado", comentó el sudamericano en entrevista para ESPN Digital en su casa.
Ahora, diario tendrá que ir a rehabilitación para que sane por completo su pómulo y dentro de 15 días podrá volver a activarse físicamente. Posteriormente, su rehabilitación durará de 10 a 12 semanas, por lo que tendrá posibilidades de jugar el presente Apertura 2017, torneo que quedará marcado por el debut de los licántropos en el máximo circuito.
"Es un pasito para atrás para tomar impulso, creo que es algo que tienes que aprender. Ahora estar quieto, estar mentalizado que cuando vuelva lo tengo que hacer de muy buena manera. Ojalá esté tranquilo y pierda el miedo que es lo fundamental en esto", compartió.
Una cartulina en la puerta de su casa, dedicada por Tiago, Tiziana y Santino, sus tres hijos, dice: ‘Papi, te amo. Bienvenido a casa. Te amo mucho’. "Es la tranquilidad de llegar a casa. La familia siempre está, los hijos siempre están y gracias a Dios lo puedo compartir con ellos".
Hace unos cuantos días no podía abrir el ojo debido a la hinchazón y si se expone mucho a la luz le comienzan a brotar lágrimas. "Impotencia más que nada, pero es una piedra más en el camino que voy a tener que superar y espero que sea rápido", aseguró.
