MÉXICO -- Chicharito no sería uno de los nombres más mediáticos del futbol mexicano sin el legado que le heredaron su abuelo, Tomás Balcázar, y su padre, Javier Hernández, el Chícharo original, mundialistas ambos y oriundos de Guadalajara.
Dicha combinación de tradición, futbol y un toque de suerte permitió forjar a un futbolista que destaca por su ambición, por la fijación para superar sus limitaciones técnicas y ser ejemplo de buen comportamiento dentro y fuera de la cancha.
Esas cualidades las podría tener cualquiera, pero desde antes de su debut profesional, del cual hoy se cumplen 10 años, Javier Hernández Balcázar demostró que, pese a no ser un superdotado técnicamente, tiene un espíritu inquebrantable y una calidad para anotar goles en cualquier equipo, ya sea el Guadalajara, el Manchester United, el Real Madrid, la Selección Mexicana o su actual club, el Bayer Leverkusen.
Aunque para la fecha de su debut profesional con el Guadalajara, 9 de septiembre de 2006, ya había pasado un trago amargo al quedar relegado de la selección Sub 17 que levantó el título del Mundial de la categoría en Perú, Hernández pudo mantenerse ecuánime pese a la fuerte decepción que supuso no ser considerado por Jesús Ramírez y que lo llevó a meditar un retiro que hubiera sido extremadamente prematuro.
La imagen que hoy se evoca es la de un joven desesperado por recibir una oportunidad, y fue la noche de ese sábado 9 septiembre cuando el Chicharito al fin la encontró. Le bastaron cinco minutos para anotar su primer gol con la playera de Chivas. Entró al minuto 82 en el partido de la Jornada 7 del Apertura 2006 ante Necaxa. El Rebaño ya ganaba 3-0 y el dorsal '45', que luego cambiaría por el conocido '14', dejaba atrás el nerviosismo por el tiempo que, sentía, desperdiciaba en la banca.
Un regate y un tiro cruzado que venció al portero Iván Vázquez deslumbraron a pocos, e incluso hoy, a 10 años de una carrera destacada en Europa y en la Selección Mexicana, se cuentan muchos detractores del Chicharito, quien constantemente es señalado por su falta de técnica individual y ridículamente tachado de oportunista. Es como si Enrique Borja hubiera vuelto a nacer -salvando distancias, desde luego-. Pero si algo ha demostrado Hernández en pleno boom de las redes sociales ha sido la entereza para seguir su instinto dentro del área e ignorar las críticas sin fundamento. Y en solamente tres años consiguió 25 goles más con la casaca rojiblanca, incluido un título de goleo individual en el torneo Bicentenario 2010.
Así, atrapado entre quienes lo odian y quienes lo idolatran, Javier tiene suficientes argumentos para responder a los primeros. Está a dos goles de superar a Jared Borgetti como máximo anotador de la historia. Pero ni así se salva de ser cuestionado constantemente, pese a los siete años en que ya lleva liderando el ataque del Tri.
Y si jugar en Europa no convence a muchos, Javier llegó de inmediato a triunfar en un equipo de la elite. El Manchester United lo reclutó antes del Mundial de Sudáfrica 2010, donde Chicharito tuvo que 'comer' banca porque Javier Aguirre no lo consideró como titular, pero ni el ángel tapatío pudo salvar con su gol la eliminación del Tri ante Argentina en Cuartos de Final.
En el United, bajo el mando de Alex Ferguson, respondió de manera inmediata con goles. Deslumbró en las primeras dos temporadas siendo titular y ganando dos Premier League y dos Community Shield.
Tras cuatro temporadas con los Red Devils donde jugó 154 encuentros y anotó en 59 ocasiones, en 2014 fue prestado al Real Madrid con el que jugó 33 partidos y marcó nueve goles.
La década se ha completado hoy, con Javier como delantero estelar del Bayer Leverkusen, con el que ya cumple su segunda temporada, en la que además participarán en la UEFA Champions League, con grandes expectativas y un nombre que genera lo mismo repulsión que un fervor incomprensible: Chicharito.
