Espanyol termina el 2016 pensando positivamente para el 2017

BARCELONA -- Goleado en el Camp Nou y eliminado de la Copa del Rey por el Alcorcón, el Espanyol se despide del 2016 con un mal sabor de boca inesperado.

El equipo de Quique Sánchez Flores, sin embargo, ha mostrado una imagen mejorada, después de un decepcionante inicio de temporada, para sumarse al crecimiento que sin prisa pero sin pausa intenta llevar a cabo la nueva propiedad del club, que bajo el mando de Chen Yansheng cumple un año al frente de la entidad.

El empresario chino se presentó con un discurso ambicioso en que dio a entender su intención de disparar el poder del Espanyol, pero sus primeros meses de gestión han estado dirigidos a rescatar al club de una bancarrota que amenazaba, incluso, su supervivencia. Casi 150 millones de euros lleva invertidos Rastar Group, la compañía que posee el 99 por ciento de las acciones del Espanyol, en su primer y laborioso año.

Pagó nóminas atrasadas, se puso al día con Hacienda e hizo frente a diversos deudores antes de acabar la última temporada, entre discreta y decepcionante desde un punto de vista deportivo y que finalizó con Constantin Galca abandonando el banquillo.

El segundo capítulo se inició en verano. Fichó Quique Sánchez Flores como entrenador y se invirtieron 15 millones de euros en fichajes, con la llegada a última hora de Diego Reyes desde el Porto y de Diego López desde el Milan para apuntalar una plantilla a la que le costó despegar, pero que ha ofrecido síntomas para confiar.

El Espanyol cierra el año 2016 habiendo disputado 41 partidos oficiales, de los que ganó 11, empató 14 y perdió 16, marcando 47 goles y encajando 76 en dos etapas bien diferenciadas entre enero y mayo con Galca al frente y entre agosto y diciembre a los mandos de Quique, quien ha dado al equipo una personalidad definida a la que se espera desde el graderío se sumen fichajes para convertirlo en el proyecto deportivo que anunció Chen Yansheng a su llegada.

Con el paso de los meses el empresario chino ha entendido que hacer sombra al Barcelona es una misión absolutamente imposible pero a la vez ha devuelto la calma, confianza y esperanza a un Espanyol que, rescatado financieramente en este 2016 que acaba, espera despegar deportivamente en el próximo año.