Real Madrid llegaba a la temporada 2023-2024 como campeón de la Champions League, de LaLiga y de la Supercopa de España. La ilusión era total tras concretar el fichaje más esperado: Kylian Mbappé. Del otro lado, Barcelona cerraba un ciclo turbulento, sin títulos y con la polémica salida de Xavi Hernández.
Ni el más optimista de los culés imaginaba que apenas dos años después el panorama cambiaría de forma tan radical. Hoy, Barcelona está a las puertas de conquistar cinco de los seis títulos disputados en España en ese período, mientras que el Real Madrid no logró ganar nada ni en España ni en Europa.
Hansi Flick cambió todo
La explicación principal tiene nombre y apellido: Hansi Flick. El técnico alemán transformó al Barcelona desde el primer día. Impuso disciplina, elevó el nivel físico del plantel y recuperó una identidad ofensiva que coincidió con la aparición de una generación dorada de La Masia liderada por Lamine Yamal.
Además, Flick potenció a figuras que parecían estancadas, como Raphinha, y logró que el equipo compitiera incluso en medio de las dificultades económicas del club. En la temporada 2024-2025, el Barcelona arrasó en España ganando LaLiga, la Copa del Rey y la Supercopa. Y en la actual campaña volvió a sostener la superioridad pese a las lesiones de Lamine, Raphinha y el bajón físico de Robert Lewandowski.
Tras conquistar nuevamente la Supercopa de España 2026 ante Real Madrid —la tercera final consecutiva que le gana a los blancos— el equipo azulgrana ahora podría coronarse campeón de LaLiga en el Camp Nou si derrota o empata el domingo ante su eterno rival.
Estado físico, disciplina y manejo de egos
Uno de los mayores méritos de Flick ha sido el manejo del vestuario. Jugadores como Frenkie de Jong y Pedri reconocieron públicamente que nunca habían trabajado tanto el aspecto físico en etapas anteriores. Pero el impacto del alemán no se limita al entrenamiento. También logró algo clave: poner al grupo por encima de las individualidades.
“Es como un padre. Sí, es estricto, pero también muy comprensivo”, llegó a decir Lamine Yamal sobre su entrenador. M
ientras tanto, figuras como Lewandowski aceptaron suplencias sin generar conflictos, y otros jugadores como Raphinha incluso pidieron disculpas públicas tras reacciones negativas.
Flick protege a sus futbolistas puertas afuera y jamás los expone. Lo hizo con Ronald Araujo, a quien respaldó durante meses mientras atravesaba problemas de ansiedad. Todo esto ocurrió mientras el Barcelona seguía condicionado por sus problemas financieros, jugaba fuera del Camp Nou por las remodelaciones y veía cómo Real Madrid y Atlético gastaban más de 200 millones de euros en el mercado. Aun así, Flick ganó cinco de los seis clásicos oficiales que disputó ante el Madrid. Si se suma el amistoso de pretemporada en Estados Unidos de 2024, el balance asciende a seis victorias sobre siete enfrentamientos.
El trabajo silencioso de Deco
Detrás del éxito deportivo también aparece la figura de Deco. El portugués armó junto a Flick una planificación enfocada en sostener el futuro del club. Su prioridad fue blindar a las jóvenes figuras del proyecto: Lamine Yamal, Gavi, Pedri y Fermín López, evitando que fueran seducidos por la Premier League, Arabia Saudita o el PSG. La idea fue clara: construir una plantilla con al menos dos jugadores competitivos por puesto y que Flick eligiera siempre al que mejor rindiera.
En materia de incorporaciones, Deco se movió con creatividad pese a las limitaciones económicas. Primero llegaron cedidos João Cancelo y João Félix, además del fichaje libre de İlkay Gündoğan. Más adelante apostó fuerte por Dani Olmo y en la temporada 2025-2026 logró incorporar a préstamo a Marcus Rashford. También tomó decisiones difíciles, como renovar la portería y relegar a Marc-André ter Stegen, una apuesta que terminó teniendo sentido tras las reiteradas lesiones del arquero alemán. "Deco ha hecho un trabajo fantástico y estamos en perfecta armonía", destacó Flick.
Un equipo por encima de las estrellas
Barcelona puede sufrir sin Lamine Yamal o Raphinha, pero sigue compitiendo y dominando. Esa es quizás la mayor diferencia respecto a temporadas anteriores.
Aunque todavía tiene una deuda pendiente en Champions League, el crecimiento europeo también fue evidente. En la primera temporada de Flick quedó a minutos de la final tras caer ante el Inter, y en la siguiente fue eliminado por detalles ante el Atlético de Madrid en cuartos, en ambas eliminatorias dejó buenas sensaciones.
Muy lejos quedaron aquellos años en los que el equipo de Xavi Hernández terminaba jugando la Europa League y sufría eliminaciones humillantes como la del Eintracht Frankfurt, o las duras eliminaciones del pasado, como la goleada 8-2 ante Bayern Múnich en 2020.
En 2022, quedaron eliminados en fase de grupo por dos temporadas consecutivas, algo que no le ocurría al equipo culé en 24 años.
Hoy el Barcelona vuelve a parecer un equipo grande. Y gran parte de esa transformación se explica por la figura de Flick: un entrenador que supo gestionar la fama precoz de Lamine Yamal, apartar a un capitán como Ter Stegen cuando lo creyó necesario y sostener emocionalmente a futbolistas como Ronald Araújo. Además de potenciar a jugadores como Raphinha y a Fermín.
Con problemas económicos, aun sin estadio terminado y todavía bajo la sombra de la salida de Lionel Messi, Flick consiguió algo que parecía imposible: opacar al Real Madrid de Kylian Mbappé y de Carlo Ancelotti. Luego logró superar también al de Xabi Alonso. Y lo hizo jugando mejor, potenciando a sus jugadores y construyendo un equipo donde nadie está por encima del grupo. “No queremos egos porque los egos matan el éxito”, sentenció Flick tras un empate ante el Rayo Vallecano en agosto de 2025. Una frase que resume perfectamente la filosofía del Barcelona que hoy domina España y espera pronto hacerlo en Europa.
