El entrenador de París Saint-Germain, Luis Enrique, aseguró que nunca había pensado poder disputar su segunda final consecutiva de la Champions League y que su motivación recae en "ser siempre competitivo", en un deporte que "siempre es imprevisible".
"El fútbol me dio mucho más de lo que yo le doy. Nunca busqué estar entre los mejores entrenadores, lo que busco es siempre ser competitivo, en todo momento estar listo para ganar, hacer el mejor entrenamiento, la mejor charla", aseguró el técnico en la jornada para medios previa a la final de la Champions League que organizó el club en su ciudad deportiva de Poissy, a las afueras de París.
"Ahora tengo a jugadores que son más jóvenes que mis hijos, tengo que adaptarme a nuevos lenguajes, nuevas formas de entender el mundo. Esa impresivilidad es algo que me motiva", agregó el técnico.
En busca de marcar la historia, convirtiéndose en el primer técnico que repite victoria en la Champions League tras el triplete de Zinedine Zidane con Real Madrid, Luis Enrique reconoció que por mucho que él controle los aspectos esenciales de este deporte siempre hay que estar listo para adatarse.
"En el fútbol hay que cambiar todo el tiempo, de lo contrario sería muy fácil. El futuro del fútbol va en ese sentido, tener menos control para sorprender a los adversarios", aseguró.
Reconoció que esta temporada han mejorado en la capacidad de adaptarse al juego de los adversarios, aunque la prioridad para ellos sigue siendo imponer su ritmo.
"Pero a veces te tocan adversarios que te imponen el suyo. Nos pasó contra el Bayern y hay que saber adaptarse, creo que en eso hemos mejorado esta temporada", comentó.
PSG consiguió 44 tantos en esta Champions League, a uno del récord en una temporada que detenta Barcelona de la campaña 1999/2000, en el que Luis Enrique era todavía jugador.
El ahora técnico, que no conocía esa estadística, la valoró: "Son estadísticas que muestran nuestro nivel".
"Pero Arsenal también tiene un elevado nivel", completó Luis Enrique, que se deshizo en alavanzas con su rival en la final de Budapest del próximo día 30, del que dijo que es "el mejor equipo del mundo sin pelota".
En particular, alavó a su entrenador, Mikel Arteta, del que dijo que supo trasmitir al equipo su propia personalidad para cambiar la mentalidad de un equipo que llevaba tiempo sin ganar y que vuelve a ser competitivo".
A su fortaleza defensiva agregan "que no regalan la pelota", dijo Luis Enrique, que recordó que en los duelos que mantuvieron con ellos -los últimos en semifinales de la pasada campaña, las dos únicas victorias de PSG contra los 'Gunners' en siete confrontaciones- no tuvieron más posesión de la pelota que el rival.
"Arteta aprendió en buenos sitios, con Guardiola en el City. Lo que trasmite en la banda llega a sus jugadores", comentó.
Aunque reconoció la fortaleza de Arsenal en el juego aéreo, dijo no tener pesadillas con ello, porque pese a que equipo es de pequeña talla sabe defender bien ese tipo de situaciones.
Luis Enrique valoró de forma importante la mentalidad de su equipo, que consideró una de las piezas clave de su éxito y que aseguró que fomentan desde la firma de los jugadores.
"No miramos los aspectos futbolísticos, nos importa más la parte personal, si se adaptará como queremos, si tiene las capacidades personales que buscamos. Para nosotros eso es más importante", señaló.
El entrenador español destacó a dos de sus adjuntos, su número 2, Rafa Pol, y el psicólogo, Joaquín Valdés.
"Es la única persona que sigue conmigo desde mi primer día como entrenador", dijo del psicólogo, algo que, en broma, dijo que tiene gran importancia si se tiene en cuenta que es de Oviedo, ciudad con la que su natal Gijón tiene una gran rivalidad.
"Es una persona importante para mi evolución como entrenador. Como jugador, dentro del campo, era totalmente diferente, como entrenador soy más calmado y Joaquín es el responsable", señaló.
De Pol aseguró que "es brillante en todos los aspectos" y que con el tiempo se convirtió en su "mano derecha".
