NFL: Así se recuperó George Kittle de rotura de tendón en 243 días

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A pesar de su rotura del tendón de Aquiles, Kittle parece haber recuperado su nivel habitual. Así es como salió victorioso del proceso de recuperación.


SANTA CLARA, California — A las 5:30 de una mañana de finales de marzo, ocho semanas después de la cirugía para reparar la rotura del tendón de Aquiles derecho, el ala cerrada de los San Francisco 49ers, George Kittle, estaba completamente despierto.

Kittle y un grupo cercano de amigos habían viajado al complejo de golf Bandon Dunes, en Oregón, para jugar seis rondas en cuatro días. Para el fullback de los 49ers, Kyle Juszczyk, y otros miembros del grupo, se trataba de un fin de semana relajado en el campo de golf. Para Kittle, era un paso importante en su camino de regreso al campo de juego, una ruta que él había proclamado desafiantemente que podría dejarlo listo para la Semana 1 en Melbourne, Australia. Por eso, cuando Juszczyk bajó para empezar a calentar antes de las rondas de ese día, encontró a Kittle recogiendo meticulosamente una toalla con los dedos de los pies.

Era un ejemplo perfecto del enfoque disciplinado de Kittle para rehabilitar su tendón de Aquiles lesionado, y una faceta suya que el público rara vez ve tras su efervescente personalidad inspirada en la lucha libre profesional. Este era el Kittle apasionado y obsesionado con el fútbol americano, que no quería permitir que nadie más dictara los plazos de su regreso.

"Es divertido que duden de ti", dijo Kittle, de 32 años, a ESPN la semana pasada. "No soy para nada una persona que guarde rencor o que juegue con afán de revancha, pero cuando hay gente que dice: 'Oh, no estás haciendo esto, no estás haciendo aquello', yo pienso: 'Sí lo estoy haciendo, y además hago un extra. Cree lo que quieras, habla como quieras, pero cuando me veas en la Semana 1, te puedes ir a paseo'".

La disciplina de Kittle impulsó una recuperación que desafió todos los pronósticos: 243 días tras la rotura del tendón de Aquiles sufrida el 11 de enero, durante la victoria en la ronda de comodines de la NFC contra los Philadelphia Eagles. A lo largo de esos ocho meses, canalizó su habitual energía desbordante —similar a la de un golden retriever— hacia una tediosa rutina diaria de rehabilitación.

La recuperación habitual puede durar entre ocho meses y un año; un estudio de junio de 2026 realizado en la Universidad Estatal de Michigan y publicado en la revista Physician and Sportsmedicine Journal reveló que solo el 27.1 % de los jugadores de la NFL recuperan los niveles de rendimiento previos a la lesión. Sin embargo, en lo que va de temporada, Kittle ha vuelto a consolidarse como uno de los mejores ala cerradas de la liga. Tras sacudirse la falta de ritmo en el partido inaugural contra los Rams, Kittle ha registrado 10 recepciones para 162 yardas y tres touchdowns en las últimas dos semanas, la segunda mayor cantidad de yardas de recepción entre todos los ala cerradas durante ese periodo.

La recuperación de Kittle requirió desplazarse entre fisioterapeutas en Los Ángeles (Heather Milligan) y Nashville (Jorge Rojas, DPT), además de mantener contacto constante con los 49ers. Bajo la supervisión del Dr. Neil ElAttrache, el cirujano radicado en Los Ángeles que realizó la reparación del tendón de Aquiles el 14 de enero, el equipo de Kittle diseñó un plan para hacer realidad su sueño de jugar en la Semana 1. Llevar a cabo ese plan dependía de él.

"Como atleta, necesitas ese ingrediente especial que te impulse realmente a esforzarte hasta el límite para poder regresar", comentó Milligan. "Nadie desea una lesión, pero la combinación de las exigencias de esta rehabilitación con su personalidad y su enfoque fue clave para su éxito.

"Tienes al mejor paciente del mundo".


TRES DÍAS DESPUÉS de romperse el tendón de Aquiles, Kittle yacía en la camilla de operaciones mirando a ElAttrache. Tenía dos preguntas.

La primera, según Kittle, fue: "¿Estaré lo suficientemente recuperado para ir al viaje de golf a Bandon Dunes dentro de ocho semanas?". ElAttrache le dijo que "tenía posibilidades". Dado que la rotura de Kittle se produjo en una zona alta, cerca del músculo sóleo, ElAttrache no tuvo que perforar el talón; además, esa ubicación más elevada permitía un mejor flujo sanguíneo, lo que favorecía una curación más rápida.

La segunda pregunta: "¿Qué probabilidades tengo de volver para la Semana 1?". Una vez más, ElAttrache le dijo a Kittle que era posible. Pero hizo hincapié en que no debía desviarse de las instrucciones de Milligan. "Cuando me dijeron que tenía opciones si hacía todo correctamente, pensé: 'Muy bien, vamos allá'", comentó Kittle. "Simplemente afronté el proceso con una mentalidad muy positiva".

Al conocer a Milligan, Kittle recibió información detallada sobre cómo sería la recuperación y qué debía hacer para que tuviera éxito. Milligan le habló de un atleta que se había recuperado de la misma lesión pero que presentaba una gran diferencia de tamaño entre ambas piernas, ya que no las había fortalecido adecuadamente antes de volver al trabajo de campo. Ese atleta sufrió una rotura del ligamento cruzado anterior (LCA) en la otra pierna durante su primer año de regreso.

Kittle se convenció de inmediato. A los pocos minutos de que le quitaran la escayola, ya estaba realizando ejercicios de flexión y extensión del pie. Una vez que dejó de usar la bota ortopédica, Milligan le indicó qué plantillas debía colocar en el calzado, empezando por unas de 3.5 centímetros. El grosor de las plantillas fue disminuyendo a medida que avanzaba, hasta llegar a las de 0.75 centímetros que sigue utilizando.

Lo más importante es que Kittle nunca perdió de vista la necesidad de fortalecer ambas piernas. Gracias a los datos recopilados por los 49ers, Milligan y Rojas conocían el nivel de fuerza de Kittle antes de la lesión. Para asegurarse de que la diferencia de fuerza entre ambas piernas no superara el 10%, Milligan monitoreaba el perímetro de la pantorrilla y utilizaba un extensómetro para medir la fuerza bruta de empuje con la punta del pie contra una plataforma de fuerza en la sala de pesas.

Como recalcaba Milligan, el objetivo no era simplemente que Kittle volviera al campo de juego, sino que lo hiciera recuperando un nivel de rendimiento lo más cercano posible al habitual. Eso implicaba seguir realizando ejercicios monótonos —como elevaciones de talón a una pierna o recoger canicas con los dedos de los pies— durante un periodo de entre 90 minutos y dos horas diarias a lo largo de 10 semanas.

“Cuando se trata de fuerza, no hay atajos”, afirmó Milligan. “Es una lesión concreta. No hay forma de saltarse etapas. Simplemente no se puede”.


CUANDO LOS NINERS iniciaron las actividades organizadas del equipo en mayo, Kittle trabajaba en una cinta de correr antigravedad soportando solo el 30% de su peso corporal. Dos semanas después, ya soportaba el 80%. Poco tiempo después, corría en el campo de fútbol americano de su casa en Nashville, alcanzando una velocidad de 15 millas por hora.

Fue allí donde Kittle y Rojas afrontaron las partes más tediosas de la rehabilitación. Dado que el número de ejercicios posibles para el tendón de Aquiles es limitado —elevaciones de talón sobre una cuña, ya sea de pie, sentado, con bandas elásticas o mediante contracciones isométricas de aislamiento—, Rojas intentaba desafiar a Kittle obligándolo a realizarlos desde distintos ángulos para simular mejor algunos de los movimientos bruscos propios del fútbol americano.

Algunos días, Rojas le lanzaba pelotas de tenis. Otros, conversaban sobre la vida, buscando formas de combatir el aburrimiento.

Mientras tanto, Kittle empleaba su arma secreta: el BFR. El BFR es, esencialmente, un torniquete que Kittle se ajustaba al muslo para restringir el flujo sanguíneo hacia los músculos que estaba ejercitando. Este sistema engaña al cerebro, haciéndole creer que está soportando cargas mayores a las reales. Según Kittle, es un método excelente para alcanzar el fallo muscular cuando no se puede cargar peso sobre la pierna.

En cualquier proceso de recuperación de una lesión en el tendón de Aquiles, el BFR es una herramienta recomendada para usarse un par de veces por semana; Kittle, sin embargo, lo utilizaba dos veces al día.

También empleaba el BFR como método de recuperación: inflaba el dispositivo al máximo (100%) y se tumbaba unos minutos para que, al desinflarlo, la sangre fluyera de nuevo rápidamente hacia la pierna.

"Es realmente duro", comentó Rojas. "Convierte lo más sencillo en un gran desafío. Nos permitió exigirle al máximo a nivel muscular sin someter a una tensión excesiva el tendón de Aquiles que se estaba sanando... Su capacidad para superar esa rutina monótona y llevar el músculo de la pantorrilla hasta la fatiga fue lo que le permitió regresar tan rápido".

La mayoría de los días, Rojas iba a casa de Kittle para entrenar en su granero o en el campo que forma parte de su jardín trasero. Cuando Kittle retomó las carreras, animó a Rojas a acompañarlo.

Un día de pleno verano, Rojas finalmente se unió a la carrera. Mientras trotaba a un 60% de su capacidad, Kittle dejó a Rojas muy atrás. En ese momento, Rojas supo que Kittle regresaría más pronto que tarde.

"George es único", sostuvo Rojas. "Tiene un don físico, pero hay muchos otros atletas con tanto o más talento. En su caso, es esa mentalidad y el trabajo... Creo que esa es la receta perfecta para lograr una recuperación tan rápida. Y no es frecuente ver todas esas cualidades reunidas en una sola persona".


PARA PRINCIPIOS DE JULIO, Kittle había superado la etapa inicial de su recuperación recogiendo canicas con los dedos de los pies frente al mar en Cabo San Lucas y recorriendo a pie las calles más llanas del campo de golf Bandon Dunes durante cuatro días con sus amigos. Había disfrutado de la diversión veraniega habitual en medio de un intenso proceso de rehabilitación.

Tras asistir a la boda más importante del verano (la de su buen amigo Travis Kelce y Taylor Swift) el 3 de julio, Kittle regresó a Nashville listo para dar el último empujón antes del campamento de entrenamiento. Siguiendo el consejo de Milligan, Kittle se aseguró de "no hacer ninguna tontería" durante el resto de su rehabilitación.

El quarterback Brock Purdy, quien también tiene casa en la zona de Nashville, se unió a Kittle en el campo de entrenamiento para practicar algunas rutas. No lo hacían a máxima velocidad, pero Kittle recuerda haber sentido que su objetivo de llegar a la Semana 1 se estaba volviendo realista. Esa convicción se vio reforzada por el hecho de que Kittle no había sentido dolor en la pantorrilla ni en el tendón de Aquiles desde aproximadamente la decimoquinta semana de rehabilitación.

"Es realmente extraordinario sufrir ese tipo de lesión y lograr lo que él hizo para recuperarse", aseguró Purdy. "Viajó, hizo actividades... Hizo todo de la manera correcta y se esforzó al máximo cada día".

Kittle comenzó el campamento de entrenamiento en la lista de jugadores físicamente incapacitados para rendir (lista PUP). El equipo lo activó el 23 de agosto. Para cuando los Niners partieron hacia Melbourne, él ya entrenaba con regularidad y todo apuntaba a que jugaría contra los Rams.

"Por mucho que la gente conozca a George, no creo que nadie vea realmente cuánto se entrega a esto", expresó el corredor Christian McCaffrey. "Es un tipo divertido y cariñoso. Es carismático. Es el mejor amigo de todos... Pero si no supieras nada de eso y solo vieras su trabajo, pensarías: 'Es uno de los trabajadores más incansables que he visto jamás'".

Una tarde de finales de septiembre, Kittle repasa todo lo que supusieron aquellos 243 días. Está pensando en usar un scooter durante el Pro Bowl en febrero. Señala que su recuperación tardó tres días más de lo que le tomó a Kobe Bryant volver tras la misma lesión en 2013. Agradece a los jugadores retirados de la NFL Richard Sherman y Andrew Whitworth, así como a la actual estrella de los Pacers, Tyrese Haliburton, por sus consejos y ánimos.

A Kittle le ilusiona haber hecho amistad con Arnold Schwarzenegger mientras se rehabilitaba en Los Ángeles, y menciona de pasada que tanto él como Juszczyk recibieron una invitación para reunirse con Schwarzenegger en su festival deportivo en Ohio el próximo mes de marzo. Incluso se asegura de mencionar que jugó su mejor ronda en Bandon Dunes, quedándose a las puertas de bajar de los 80 golpes en el campo Old McDonald. Admite haberse emocionado antes del inicio del partido en Melbourne y destaca que la lesión en el tendón de Aquiles solo le costó un encuentro: el duelo de la ronda divisional de la NFC contra los Seattle Seahawks.

Luego, Kittle esboza esa sonrisa suya tan característica —como la del gato de Cheshire— y reconoce que nada de esto durará para siempre. Sin embargo, hará todo lo necesario para disfrutar al máximo de lo que le queda de trayectoria.

"Durante toda mi vida, y especialmente en mi carrera en la NFL, todo ha girado en torno a qué tan bueno puedo ser en el fútbol americano y cuánto tiempo puedo mantenerme así", dijo Kittle. "No me importa si estoy de vacaciones, si salgo con los amigos o si estoy en un viaje de golf. Soy muy consciente de que el fútbol americano es lo que me ha permitido tener esta vida increíble. Por eso, siempre ha sido mi prioridad número uno".