El neerlandés mostró su talento en cada salida a pista en el Infierno Verde y el Mercedes lideraba con casi 40 segundos de ventaja, pero un problema en la suspensión trasera derecha tiró todo por la borda.
En un instante, las caras adentro del box del Mercedes-AMG Team Verstappen Racing mutaron. Habían pasado 20h37m brillantes para el equipo en la 54ª edición de las 24 Horas de Nürburgring. Max Verstappen, Daniel Juncadella, Lucas Auer y Jules Gounon, los cuatro pilotos que comandaban el auto habían cumplido con la estrategia, ya habían pasado la dura noche en el Infierno Verde y lideraban con una luz de 40 segundos. Pero todo se terminó de repente: un problema en la suspensión trasera derecha terminó con el sueño. Juncadella estaba al volante cuando un ruido extraño comenzó a sentirse en el Mercedes (fue notorio en la on board) y, por más esfuerzo que hicieron los mecánicos, todo se terminó.
