Kevin Cash, el manager de los Tampa Bay Rays, tiene muchas decisiones controversiales en dos viajes a la Serie Mundial.
ST. PETERSBURG -- Kevin Cash, un ganador de dos premios Manager del Año con una gran reputación alrededor de la industria del béisbol, tiene dos triunfos y muchas decisiones controversiales en dos viajes a la Serie Mundial de las Grandes Ligas (MLB) con los Tampa Bay Rays.
Cash, el piloto con más tiempo al frente de un equipo actualmente, con 12 temporadas, está a seis triunfos de 1,000, una cifra que solamente han logrado otros 66 managers en la historia de las ligas mayores.
También, ha guiado a los Rays a seis apariciones en playoffs y a dos visitas a la Serie Mundial, superando al legendario Joe Maddon, quien tuvo cuatro postemporadas y una final de MLB.
Pero cuando se refiere al clásico de otoño, las decisiones controversiales superan en protagonismo todos los movimientos de Cash, un ex receptor que dirige eficientemente al equipo de la ciudad donde nació.
Comencemos por la Serie Mundial del 2020, que debido a la pandemia del coronavirus se jugó en una burbuja neutral en el Globe Life Field de los Texas Rangers en Arlington. Tampa Bay barrió 2-0 a los Toronto Blue Jays en las series de comodines, pero necesitaron juegos decisivos para superar 3-2 a los New York Yankees en las Series Divisionales y 4-3 a los Houston Astros en la Serie de Campeonato de la Liga Americana.
Tras dividir triunfos y derrotas en los primeros dos juegos, los Los Angeles Dodgers vencieron 4-2 en el choque número cinco, detrás de 5.2 innings de dos carreras del legendario zurdo Clayton Kershaw y jonrones de Joc Pederson y Max Muncy.
Enfrentando la eliminación en el juego 6, Cash envió al box al estelar zurdo Blake Snell, quien ganó el premio Cy Young del joven circuito dos años atrás y había dejado a los Dodgers en dos carreras durante 4.2 innings en un triunfo en el juego 2.
En la sexta entrada, Tampa Bay lideraba la pizarra 1-0 y Snell tenía nueve ponches y solamente había enfrentado a un bateador por encima del mínimo, pero cuando el receptor Austin Barnes pegó un sencillo con un out, Cash sacó a su pitcher estrella para evitarle iniciar una tercera vuelta de enfrentamientos con la alineación de los Dodgers.
En su lugar, trajo al relevista Nick Anderson, quien permitió una sola carrera en 16.1 innings en la temporada recortada a 60 juegos, pero que había aceptado al menos una vuelta en seis apariciones consecutivas en la postemporada.
A Anderson le bastaron dos bateadores para desperdiciar la ventaja. Mookie Betts le pegó doble que trasladó a Barnes a la tercera base. Bateando Corey Seager, Anderson lanzó un pitcheo salvaje que permitió anotar la carrera del empate y que Betts pasara a tercera, desde donde anotó por rodado de Seager.
Los Dodgers ganaron 3-1 el juego y, de paso, su primera Serie Mundial desde 1988, mientras que Cash tuvo que cargar con esa mancha, quizás, por el resto de su carrera.
“Respeto y entiendo perfectamente las preguntas que surgen con [la decisión]. Blake nos dio todas las oportunidades de ganar. Estuvo excepcional. Estas no son decisiones fáciles… Sentí que lo mejor era que, después del hit. No quería que Mookie ni Seager vieran a Blake por tercera vez”, dijo Cash después de ese juego.
Para llegar a su segunda Serie Mundial (la tercera de la franquicia), Cash manejó más paciente y sabiamente algunas situaciones, especialmente las relacionadas a sus mejores abridores, el estadounidense Drew Rasmussen y el dominicano Freddy Peralta.
Rasmussen limitó a los New York Yankees a un hit en ocho entradas en las Series Divisionales y lanzó seis y siete entradas en sus siguientes dos aperturas, pese a que constantemente tuvo que enfrentar amenazas de los Cleveland Guardians. En menor medida, cosas similares ocurrieron con Peralta, y Cash no entró en pánico.
Pero una vez arrancó la Serie Mundial contra los Milwaukee Brewers, Cash comenzó a tomar decisiones que, al igual que las anteriores, tenían una explicación, pero no dejaron de ser controversiales.
La edición 122 de la gran final de MLB arrancó el viernes en Milwaukee. Rasmussen, quien lanzó por última vez el domingo, y Peralta, quien lo hizo el lunes, estaban dentro del tradicional descanso de cuatro días para enfrentar a Jacob Misiorowski y Logan Henderson, los dos mejores abridores de los Brewers, en el American Family Field.
Sin embargo, Cash optó por tirar al cubano Nick Martinez, su tercer mejor lanzador, para “darle descanso extra” a Rasmussen y Peralta.
"Ha tenido una carga de trabajo bastante pesada aquí", dijo Cash sobre Rasmussen, quien lanzó 21 entradas en tres aperturas en las dos rondas anteriores. "Hemos dependido mucho de él. Sabemos que cuando toma la pelota, intentamos que lance todos los lanzamientos posibles", agregó.
“Nuestra experiencia, acumulada en numerosas ocasiones, nos indica que ese día extra supone un gran beneficio”, dijo el capataz.
Martínez, quien tuvo efectividad de 3.10 en 180 innings en la serie regular, lanzó bien (2 carreras en 5 innings), pero fue superado por Misiorowski y el bullpen de Milwaukee, que arrancó la Serie Mundial con una apretada victoria 3-2.
La peor parte de la decisión se reflejó al día siguiente, cuando un Rasmussen más descansado (pero quizás con menos ritmo por el día extra de descanso), no pudo llegar a la cuarta entrada por primera vez desde julio y los Rays perdieron 5-4 un juego que estuvieron ganando 4-0 en la primera entrada. El derecho permitió seis hits y tres carreras y otorgó dos boletos, totalizando 89 lanzamientos en 3.2 innings.
“No estuvo tan fino, no estuvo tan preciso. Creo que después de la segunda o tercera entrada, se fue asentando y empezó a lanzar buenos cambios de velocidad. Pero Milwaukee tuvo varios turnos al bate buenos durante todo el partido. Sin duda, su actuación duró todo lo que pudo, y simplemente sentí que no estaba tan fino como lo ha estado últimamente”, dijo Cash.
Peralta, abriendo por primera vez en siete días, fue castigado con cinco carreras limpias en 4.2 entradas en la dolorosa derrota 10-1 del lunes que puso la serie 3-0 a favor de Milwaukee. El quisqueyano había permitido cinco carreras en sus nueve salidas anteriores.
Necesitado de una chispa ofensiva para ese encuentro y enfrentado al zurdo Robert Gasser, Cash dejó en la banca al inicialista mexicano Jonathan Aranda, al receptor Liam Hicks y al intermedista Richie Palacios, tres jugadores que sumaban 17 carreras impulsadas en los playoffs, para insertar en la alineación a Ryan Vilade en 1B, Ben Williamson en 2B y Nick Fortes en la receptoría.
El trío de sustitutos bateaba de 22-2 con una impulsada.
Mientras Palacios ha sido alternado con Williamson frecuentemente, Aranda, el antesalista dominicano Junior Caminero y el bateador designado Yandy Díaz, forman el trío básico de la ofensiva de los Rays, y Hicks ha sido el receptor regular desde que fue adquirido en agosto de los Miami Marlins.
Aranda viene de una temporada en la que impuso marcas personales en juegos (155), apariciones al plato (668), hits (159), boletos (69), dobles (27), jonrones (22), impulsadas (92) y anotadas (73). Contra pitchers zurdos, en la postemporada, bateaba de 12-4 con tres impulsadas.
Después de recibir un nocaut en el juego 3, Cash y los Rays se colocaron entre la espada y la pared, tratando de lograr algo que nunca se ha hecho en la Serie Mundial y que solamente ha ocurrido una vez en 43 series de siete juegos: Regresar de un 0-3.
Y aunque está claro que el bajo desempeño de los jugadores de los Rays y el juego superior de Milwaukee fueron las principales razones de la debacle de Tampa Bay, por alguna razón se recuerdan más algunos movimientos puntuales de Cash.
“No creo que vayamos a hacer nada diferente a lo que hemos hecho en el pasado; se trata más bien de mantener el rumbo, jugar nuestro estilo de béisbol y confiar en que funciona, que es un buen estilo de béisbol”, dijo Cash, a quien le persiguen las decisiones controversiales en esta parte del año.
“Ser más agresivos, hacer cosas poco habituales en comparación con lo que hemos hecho durante toda la temporada, creo que puede generar inconsistencia en los jugadores. Y nos enorgullecemos de ser consistentes durante toda la temporada. Probablemente nos convenga más mantener esa consistencia en el cuarto partido, apuntó.
