FALTAN 60 MINUTOS antes de comenzar el penúltimo partido de pretemporada del año para los Golden State Warriors y el Staples Center está tranquilo.
Stephen Curry, quien acaba de terminar su rutina de enceste previa al partido, le da a D’Angelo Russell una palmada en el pecho y se detiene para firmar autógrafos antes de ingresar al vestuario de visitantes. Curry camina hasta el extremo izquierdo, mientras tipea algunos mensajes en su teléfono.
Los dos vestidores ubicados a los lados del estante de Curry están vacíos: Draymond Green está en el salón de entrenamientos recibiendo tratamientos y Klay Thompson, quien se encuentra en proceso de rehabilitación, aún está por aparecer. Andrew Harrison se sienta a seis vestidores de distancia, con audífonos puestos sobre sus oídos, mirando a su teléfono. Del otro lado del salón, todos juntos: Kavion Pippen, Marquese Chriss, Jacob Evans y Alen Smailagic. Juan Toscano-Anderson descansa con su cabeza puesta sobre un roller de gomaespuma en el piso.
Esta no es la famosa “Alineación de la Muerte” de los Warriors.
Minutos después, el novato Jordan Poole entra al salón y coloca una bocina portátil en el centro del vestuario. Con las notas de “FlatBed Freestyle” de Playboi Carti, Poole comienza a bailar para así relajarse antes del inicio del partido.
Durante la temporada anterior, no había música en el vestidor. Los veteranos Kevin Durant, Shaun Livingston y Andre Iguodala cumplían tranquilamente con sus rutinas a medida que el resto de los jugadores y miembros del staff entraban y salían. Curry, a sus 31 años, no solo es el miembro de mayor edad dentro del roster. Él y Green son las voces veteranas dentro de un sitio lleno de jugadores que crecieron viéndolos actuar.
“Ellos verán las noticias”, dice Poole. “Yo me pondré a ver Bob Esponja”.
Aclimatar a rostros nuevos y más jóvenes dentro de un equipo que acaba de terminar un ciclo que incluyó cinco apariciones consecutivas en las Finales de la NBA y tres campeonatos no será cosa fácil. Pero hay otros temas (falta de profundidad en la pintura, interrogantes sobre los aleros, la incertidumbre que rodea al regreso de Thompson después de sufrir una lesión de ligamento cruzado anterior) dejan a Golden State dentro de un territorio nuevo para ellos, justo cuando la franquicia se muda del otro lado de la Bahía para ocupar el Chase Center de San Francisco.
Se habla mucho con respecto a Curry y cómo este tendrá una actuación inspirada en la nueva temporada. Sin embargo, el líder de los “Splash Brothers” no es una panacea para los males que aquejan a esta versión de los Warriors.
EN LA TEMPORADA ANTERIOR, las mayores interrogantes que rodeaban a Golden State giraban en torno a Durant y su futuro. Se esperaban muchos triunfos, al igual que los campeonatos. Los partidos de temporada regular eran prácticamente mero trámite. En algunas noches, los Warriors jugaban fuerte y en otras, no tanto, pero no se sentía tanta urgencia debido al inmenso talento de Curry y sus compañeros súper estrella que formaba una inmensa brecha entre los Warriors y el resto de los equipos de la NBA. Ahora, la brecha ya no existe y un grupo de jóvenes jugadores está ocupando su lugar.
Ese nuevo grupo está encabezado por D’Angelo Russell, de 23 años.
A pesar de toda la presión que sentirán Curry y Green esta temporada para producir y convertirse en líderes, quizás ningún otro miembro del roster de los Warriors estará bajo mayor escrutinio que Russell. Se trata del jugador por el cual los Warriors se movieron rápidamente para adquirir después de que Durant partiera a los Brooklyn Nets y es el beneficiario de un contrato máximo con miras al futuro dentro de un equipo que aún cuenta con varios futuros miembros del Salón de la Fama.
Russell tiene la habilidad ofensiva para ayudar a mantener la brecha hasta el regreso de Thompson; sin embargo, éste deberá dar otro paso sustancial en su desarrollo defensivo. “Hay muchas cosas en el aspecto defensivo en las cuales quiero mejorar”, indicó.
Russell se ubicó en el puesto 44 entre 84 bases calificados en la temporada pasada, con un real plus-minus defensivo de 0.57. Eso representa una mejoría en comparación con la temporada 2017-18, cuando Russell terminó en el puesto 69 entre 74 bases calificados, con menos-2.65. Russell estalló a la ofensiva para ostentar el mejor promedio de su carrera con 21.1 puntos por partido en la anterior campaña con los Nets y jugar al lado de Curry le restará presión para producir. No obstante, amplificará la importancia de que mejore a la defensiva.
“No aspiramos que salga a la cancha y se convierta en Patrick Beverley o Kawhi Leonard. No eres así. No esperamos (que Russell) reinvente la rueda”, afirma Green, agregando que Russell ha mostrado en el campamento, a pesar de su reputación como defensor inferior al promedio, de que es capaz de aportar en ese extremo de la cancha.
“Le indiqué que esa será la expectativa en un futuro”, dijo Green. “Lo siento, amigo, ya lo demostraste, pero eso es lo que ahora aspiramos de ti”.
Los miembros del staff de los Warriors se han impresionado gratamente por la madurez mostrada por Russell durante su breve estancia con el equipo y se sienten optimistas con respecto a su capacidad para compenetrarse dentro del sistema. Sin embargo, todas las partes involucradas entienden que si Russell no consigue su ritmo dentro del grupo, existe una fuerte posibilidad que termine jugando con otro equipo en la siguiente temporada.
El Gerente General Bob Myers trató de aliviar las preocupaciones después quela transacción de “firmar y canjear” se oficializó, expresando que los Warriors no firmaron a Russell para cambiarlo, aunque esa sigue siendo la sensación predominante alrededor de la Liga. Los Warriors no solo disponen del contrato de Russell, sino que también disponen de una excepción de canjes a vencerse el próximo verano por un valor superior a los $17 millones, creada después de la transacción en la cual Iguodala pasó a los Memphis Grizzlies. Con Russell dentro del equipo, Golden State se enfrenta a varias restricciones severas dentro del tope salarial, limitando la capacidad de maniobra de Myers para mejorar el roster.
Para Russell, esos rumores forman parte del negocio el baloncesto.
“Simplemente, es algo divertido”, dice Russell. “Las cosas sobre las cuales habla la gente, sea cual sea el tema que opinen, es divertido”.
Russell es uno de nueve jugadores con 23 años o menos dentro del roster y el entrenador Steve Kerr afirma no estar preocupado sobre la compenetración del jugador All-Star en 2019.
“No creo que la transición sea tan difícil porque él es un jugador de gran calidad”, afirmó Kerr antes de iniciar el campo de entrenamiento. “Y D’Angelo jugó dentro de un estilo en Brooklyn en el cual la cancha tenía muchos espacios, había muchos pick-and-roll altos, muchos pases en el drible. Haremos muchas cosas similares con él”.
“La mayor interrogante radica en cómo incorporaremos a los demás y qué aspecto tendrá el equipo”.
Esas preguntas no tienen respuestas sencillas.
Glenn Robinson III se ganó un puesto como alero titular en la noche inaugural, pero los Warriors son el cuarto equipo en el cual él ha jugado en cinco temporadas. Con Kevon Looney (tendón de la corva) y Willie Cauley-Stein (pie) fuera de acción durante la mayor parte del campeonato de entrenamiento, Marquese Chriss ha emergido para ganarse un puesto dentro de la rotación de Kerr. Chriss también está jugando en su cuarto equipo en cuatro campañas.
Se suponía que el veterano Alec Burks aportaría estabilidad dentro de la rotación, pero una torcedura de tobillo le ha afectado durante todo el campamento de entrenamiento. Los novatos Poole y Eric Paschall han mostrado ciertos destellos, aunque no está claro en cuál medida Golden State dependerá de ellos en estas primeras etapas del torneo.
Las carencias que eran previamente disimuladas gracias a la presencia de un talento abrumador y veteranos confiables, ahora son mucho más visibles.
ES RARO VER a un equipo de la NBA fuera del Top 30 en cualquier categoría y Kerr no pierde la oportunidad de mencionarlo.
“Tenemos que rebotar mejor”, expresó Kerr con respecto a lo mostrado por su equipo hasta ahora en la pretemporada. “Tenemos 37 equipos que han jugado partidos de baloncesto de exhibición en la NBA hasta ahora (los 30 equipos de la NBA más siete equipos internacionales) (y) estamos en el puesto 36 en rebotes ofensivos de los rivales”.
“Por eso le dije a los muchachos ayer: ‘Estoy confiado en que, si hacemos mejores cercos reboteadores, quizás podamos alcanzar al (Maccabi) Haifa y ojalá superar a los Shanghai Sharks si logramos hacerlo durante un par de partidos”.
Los Warriors, al terminar el primero de tres días consecutivos de prácticas en la Universidad de California en Los Ángeles, se preparan para el segundo de cuatro partidos de pretemporada contra Los Angeles Lakers. Las preocupaciones de Kerr se manifiestan sobre la cancha horas después.
Dwight Howard, quien arribó a los Lakers en un contrato no garantizado, suma 12 puntos y 13 rebotes en 22 minutos, mostrándose como aquel gigante dominante que prevalecía en la NBA a principios de esta década y no como ese jugador de 33 años que no podía conseguir empleo hace apenas un par de meses.
Los Lakers superan en rebotes a los Warriors por segundo partido consecutivo, anotando casi la mitad de sus 104 puntos en la pintura. Lo que hace esta situación aún más frustrante para Kerr es que su equipo es apaleado por un lado y otro de la cancha por unos Lakers que sufren de pérdida del sueño por un reciente viaje a China y que no juega con sus estrellas LeBron James y Anthony Davis.
Un breve adelanto del nuevo futuro de los Warriors se revela a finales del primer periodo. Con Green, Russell, Looney y Cauley-Stein fuera, la presión recae sobre Curry para asumir las riendas del equipo. Después de ver a su excompañero JaVale McGee concretar una volcada, Curry corre por el otro lado de la cancha y falla un triple.
McGee obtiene el rebote y eventualmente logra penetrar a la pintura para convertir una cesta con un gancho. En la posterior posesión de los Warriors, Curry pierde el balón y los Lakers comienzan a tomar control.
A pesar de que la mejor arma de Curry contra una bandeja fácil sigue siendo una cesta a 25 pies de distancia, el galardonado dos veces como Más Valioso no puede hacerlo todo.
Dos días después, los Warriors son sometidos aún más por los Lakers, quienes utilizan el pick-and-roll contra el joven grupo de Kerr hasta la saciedad. Los gigantes veteranos de los Lakers juegan a placer contra Chriss (quien termina esa noche con menos-34) mientras que el resto de los jóvenes gigantes de los Warriors intentan conseguir su rumbo.
Kerr sabía que la pretemporada iba a ser retadora, pero esa mezcla de frustración y desánimo que muestra en su rostro después de una tercera derrota consecutiva a manos de los Lakers es difícil de ignorar.
“Es uno de los equipos más importantes de la liga y nos han abrumado con su estatura en la pista delantera”, dijo Kerr. “Entonces, jugar contra ellos sin tener a Looney ni a Willie Cauley-Stein, es difícil”.
“Hay momentos en los cuales estamos en la posición correcta y simplemente, terminamos siendo abrumados por el rival”.
Durante su reino como campeones, los Warriors tenían el hábito de llenar su roster con gigantes veteranos de calidad. Al inicio, ese era el caso de Andrew Bogut, David Lee y David West. Después llegaron McGee y Zaza Pachulia. En la temporada pasada fue el caso de DeMarcus Cousins y otra incursión de Bogut para acompañar a Green, quien nunca tuvo miedo de sumar algunos minutos por los caminos verdes. Los Warriors se ubicaron en el octavo puesto en promedio de rebotes en la temporada pasada y el primero en bloqueos por partido con 6.4. Hoy en día, la profundidad que los llevó a ese sitial ya no existe.
“(Somos) un equipo que realmente tiene que definirse durante el transcurso del año”, dijo Kerr, “y eso es especialmente cierto sobre la posición de pívot”.
En medio de la paliza propinada por los Lakers con 34 puntos de ventaja, un aficionado en el extremo izquierdo del Staples Center, se levanta para gritar hacia la banca de los Warriors.
“Los Warriors están acabados”, grita el sujeto. “¡Su legado está acabado!”
Mientras sigue el cronómetro para poner fin al partido, el mismo aficionado sigue soltando dardos verbales contra la banca de los Warrios. Finalmente, un miembro del equipo de seguridad, vestido con abrigo rojo, expulsa al aficionado de la arena. Pero antes, hace un último disparo:
“¡Se terminó!”
MIENTRAS EL EQUIPO termina su preparación en el complejo de la UCLA, Thompson abandona la cancha principal de prácticas y sube las escaleras para proseguir con su rehabilitación. Kerr se mantiene a 20 pies de distancia, discutiendo con los reporteros lo difícil que ha sido el desarrollo del campamento de entrenamientos sin la presencia de Looney y Cauley-Stein. Y el entrenador no puede contenerse.
“Klay, realmente no lo necesitamos en absoluto”, dice Kerr, lo suficientemente fuerte para que su encestador lesionado le escuche.
“Para nada”, responde Thompson, escuchando el diálogo mientras sube por las escaleras con un miembro del staff de entrenadores de los Warriors. “Un año de receso en la Universidad”.
Kerr trata de llevar la broma al máximo: “Intentamos hacerle más grande y fuerte. Que se acostumbre a la vida universitaria. Académicamente hablando, tiene mucho en qué ponerse al día”.
Es un momento ligero dentro de una pretemporada frágil para Golden State.
Thompson se mantiene alrededor de los Warriors lo suficiente para recordarles a todos que sigue formando parte del equipo; a pesar de ello, Kerr y Myers han sido enfáticos en que no esperan que Thompson aparezca por arte de magia en un futuro próximo.
El consenso general dentro de la organización siempre ha sido que Thompson volvería en algún momento posterior al receso del Juego de Estrellas; no obstante, Kerr trató de calmar las expectativas a principios de semana, afirmando en una entrevista con la cadena NBC Sports Bay Area que era “poco probable” que Thompson pudiera jugar esta temporada, para retractarse pocos días después.
Si bien los Warriors quieren desesperadamente a Thompson sobre la cancha y Thompson quiere jugar lo más pronto posible, estos no acelerarán el proceso de recuperación para un pilar de la franquicia que firmó un contrato máximo por $190 millones durante la temporada baja.
“En mi mente, él no jugará este año. Y si regresa, pues será un bono”, afirmó Green. “Ahora, ¿quién dará un paso adelante e intentará cumplir con ese rol? No podrá hacerlo uno solo; pero pienso que esa tiene que ser tu mentalidad como jugador si tendrás alguna clase de éxito”.
Si hay un jugador capaz de hacerlo, es Curry. Solo el hecho de contar con el “Splash Brother” en la cancha bastaba, durante la historia reciente, para crear un contendor temible. Desde la primera temporada en la cual Curry se hizo con el Premio al Más Valioso en 2014-15, los Warriors han sumado ratings netos que rayan en lo absurdo, sobrepasando al resto de los equipos en la NBA con Curry en la cancha. Y de forma consistente, han perdido los minutos que éste pasó sobre la banca.
Incluso, el propio Curry confiesa lo inusual que ha sido esta pretemporada para él, jugando sin su compañero por tanto tiempo. “Hombre, es diferente”, dijo Curry mientras conversaba con los periodistas, frente al vestuario de Thompson. “Se trata de un jugador tan único y una parte tan importante de nuestro ADN. Uno se acostumbra a una cierta forma, pero tenemos que ajustarnos como jugadores de la NBA y seguir en movimiento hasta que él regrese”.
Por primera vez desde la elección de Thompson en el draft de 2011, Curry no contará con su manta de seguridad personal a su lado. Con Thompson fuera de acción durante un periodo de tiempo aún sin definir, Curry se encuentra por cuenta propia de una forma sin precedentes desde su llegada a la NBA. Green estará allí para aportar apoyo y guía a este grupo, pero no podrá dar el mismo impulso ofensivo de Thompson o Durant.
Los Warriors se sienten confiados de que Russell puede llenar algunos vacíos; no obstante, el tema sigue siendo el mismo: Incluso si Curry logra hilar una de sus características rachas durante esta temporada, su talento por sí solo podría no bastar para llevar a los Warriors.
“Todos sabemos de lo que Steph es capaz”, dice Green. “Pero no vamos a esperar a que salga y haga un esfuerzo heroico, con el cual tenga que cargarnos a todos. Obviamente, él será la pieza central de nuestra ofensiva y nuestro equipo, pero saldremos todos y haremos nuestra parte y todo lo que tengamos que hacer para ganar partidos”.
Kerr se mantiene optimista con respecto a las posibilidades. Él y sus jugadores tienen esperanzas por este nuevo reto y están asumiendo su condición de no favoritos, algo que no les ocurría desde la primera vez que compitieron hasta alcanzar el título de la NBA en 2015. Pero toda esa positividad no puede esconder la mirada de Steve Kerr cuando piensa en la idea de perder a Curry.
En un pasillo del Staples Center, después de la última derrota en pretemporada contra los Lakers en la cual Curry no intervino, se le pregunta a Kerr si dicho encuentro sacó a relucir los problemas que podrían enfrentar los Warriors si su líder terminara cayendo producto de una lesión. Kerr interrumpe antes de que el periodista termine de formular la pregunta.
“No voy a pensar sobre ello”.
