NUEVA YORK -- Hace 23 años, Serena Williams ganó su primer título de Grand Slam en esta ciudad. El viernes, ella dijo adiós al US Open y posiblemente al tenis en este mismo lugar, frente a una multitud a casa llena en el Arthur Ashe Stadium.
"Todo empezó con mis padres; se lo merecen todo y les estoy muy agradecida. Supongo que son lágrimas de felicidad, no lo sé. No sería Serena si no hubiese existido Venus, así que gracias, Venus", dijo la estadounidense luego de perder ante en la tercera ronda del US Open 2022 ante Ajla Tomljanovic, 7-5, 6-7, 6-1, en lo que se anticipa fue el último partido en la carrera de Williams.
"Ha sido un viaje divertido", agregó Williams. "Ha sido el viaje más maravilloso de mi vida".
Williams se negó a comprometerse por completo con sus planes de jubilación cuando se le preguntó si consideraría volver a jugar. “No lo creo, pero nunca se sabe, no lo sé”, dijo.
Fue un final apropiado que llenó el círculo de la trayectoria de una de las campeonas más legendarias de todo el deporte.
Williams, de 40 años, reveló sus intenciones de retirarse después del US Open en un ensayo publicado el mes pasado por la revista Vogue, recibiendo una despedida digna de héroes en los partidos que ha disputado desde entonces. Confesó que tenía sentimientos encontrados con respecto a su decisión y que sería difícil alejarse del deporte que ha definido gran parte de su vida.
"No quiero que se termine, pero al mismo tiempo estoy lista para lo que venga después", redactó Williams. "No sé cómo seré capaz de ver esta revista cuando salga al mercado; consciente de que esto es todo, el final de una historia que empezó en Compton, California; con una pequeña niña de raza negra que sólo quería jugar al tenis. Este deporte me ha dado tanto".
Junto a su hermana mayor Venus, la dupla comenzó su trayectoria tenística como niñas con un sueño, entrenando en canchas públicas cerca de su casa junto a su padre Richard. Hoy en día, Serena es una de las atletas más exitosas de todos los tiempos, considerada como la mejor tenista de la historia.
Williams inició su carrera profesional en 1995 a los 14 años. En 2022, Williams se retira de esta disciplina deportiva con 858 triunfos en el Tour, 73 títulos en sencillos, una medalla olímpica de oro y 319 semanas como la número 1 del mundo. Junto a Venus, Serena ganó 14 títulos de dobles en majors y tres preseas olímpicas de oro. La marca de 23 majors de Serena sigue siendo la mejor para cualquier tenista, hombre o mujer, en la Era Abierta.
"Verla ha sido fascinante", expresó Roger Federer al diario The Wall Street Journal en 2018. "[Serena] tuvo una crianza totalmente diferente: yo surgí en Suiza con la Federación de Tenis, ella lo hizo con su padre y hermana. Es una historia genial en sí misma... para después convertirse en una de las más grandes tenistas de todos los tiempos, si no es la más grande".
Pero los triunfos y récords solo forman una parte de la historia. A pesar de su éxito sin paralelo, Williams será recordada por largo tiempo por la forma en la que ella y Venus cambiaron este deporte para siempre.
"El legado dejado por [Serena] durante su carrera tenística es algo que no creo que cualquier otro jugador probablemente pueda alcanzar", afirmó Coco Gauff el mes pasado. "Creo que el legado que seguirá dejando a través de su vida es algo que puede inspirar a muchas generaciones más".
"En mi caso, crecí viéndola. Quiero decir, esa es la razón por la que juego al tenis. Siendo el tenis un deporte con presencia predominantemente blanca, definitivamente ayudó mucho, porque vi a alguien como yo dominando este deporte. Me hizo creer que yo también podía dominarlo".
Múltiples tenistas de raza Negra, tales como Gauff, Naomi Osaka, Taylor Townsend y Francis Tiafoe, atribuyen a las hermanas Williams su interés por incursionar en una disciplina deportiva que antes era prácticamente propiedad exclusiva de los jugadores blancos. La historia del tenis ya contaba con varios jugadores de raza Negra, incluyendo a las leyendas Althea Gibson y Arthur Ashe. Sin embargo, no eran muchos, y la presencia era escasa a los niveles junior y recreativos cuando Venus y Serena empezaron a practicarlo.
Actualmente, Williams renuncia a la práctica profesional del tenis en una posición totalmente distinta, con 12 de las 32 mujeres estadounidenses presentes en el cuadro final del US Open 2020 identificadas como de raza negra, y tres de las cinco principales tenistas femeninas estadounidenses a nivel junior identificadas con orígenes étnicos distintos al blanco.
Martin Blackman, gerente general de desarrollo de jugadores de la Asociación de Tenis de Estados Unidos (USTA, por sus siglas en inglés) afirma que las cifras dejan en evidencia la profunda influencia de las hermanas Williams. Es un fenómeno que entiende bien, siendo ex tenista de raza Negra.
"Comencé a jugar al tenis porque escuché una transmisión radial del partido en el que Arthur Ashe venció a Jimmy Connors [en Wimbledon] en 1975", indica Blackman. "No creo que mi familia hubiera empezado a practicar al tenis de no haber sido por eso, esa influencia y esa inspiración. A mi criterio, diría que su legado fundamental radica en ser dos mujeres que incursionaron en este deporte siendo ajenas a él, y son dos mujeres que ahora dejan el tenis como un deporte que adopta a todo el mundo".
"La forma en la que abrieron este deporte y han atraído a personas de todos los orígenes y colores, es increíble".
Las victorias no tardaron en llegar para Serena y Venus. La dupla alzó su primer título de Grand Slam de dobles en la edición 1999 de Roland Garros. Posteriormente, Serena ganó su primer trofeo major de sencillos en el US Open de ese mismo año con apenas 17 primaveras, imponiéndose a un grupo de estrellas conformado por Kim Clijsters, Conchita Martínez, Mónica Seles, Lindsay Davenport y Martina Hingis.
Si bien su juego seguía madurando y aparentaba mejorar con cada match, Serena Williams asombró al mundo y a sus colegas con lo que fue capaz de hacer en Nueva York.
"Su habilidad atlética salió a relucir de inmediato, al igual que su poder y competitividad y la forma en la que manejaba la presión", afirma Kathy Rinaldi, que trabajó con Serena y Venus como parte del equipo de Estados Unidos en la Billie Jean King Cup, y jugó contra ambas en el primer partido de Serena en la categoría de dobles del US Open en 1997.
Sin embargo, a veces la vida en el tour se hacía difícil para ambas hermanas: dos tenistas que formaban parte de un puñado de jugadores de raza Negra a nivel profesional. Blackman apuntó que los comentarios televisivos durante sus partidos "no eran óptimos" y la animosidad que experimentaban quedó en evidencia durante un ahora tristemente célebre incidente ocurrido en Indian Wells en 2001. Luego que Venus se impusiera a Elena Dementieva en cuartos de final del evento, y clasificara para enfrentarse a Serena en semifinales, Dementieva acusó a Richard de arreglar los encuentros entre ambas hermanas. El comentario cobró relevancia después del retiro de Venus previo a la semifinal debido a una lesión de rodillas, a pocos momentos de iniciar el choque.
Pocos días después, cuando Richard y Venus se dirigían hacia sus asientos para ver a Serena jugar la final contra Clijsters, la multitud empezó a abuchear fuertemente. Los pitidos siguieron durante el encuentro, con el público enfilando su ira hacia Serena. La hostilidad siguió incluso después que Serena ganara el partido y la desagradable escena llegó a su punto más álgido cuando ésta fue a abrazar a Richard y Venus.
Posteriormente, Richard indicó que fue objeto de varios epítetos de corte racista durante el encuentro. Ninguna de las hermanas jugó dicho torneo por más de una década, como parte de un boicot público.
"Más que los triunfos y el dominio ejercido por ellas, son las dificultades y los obstáculos enfrentados y superados por Serena y Venus los que las convierten en íconos y pioneras", expresó Townsend. "Para tenistas como yo, Coco, Sloane [Stephens] y Madison [Keys], no hemos tenido que lidiar con tantas cosas porque ya ocurrieron. Ellas lidiaron con muchos actos ridículos y vergüenzas en público; pero lucharon contra ellos, y aprecio esas cosas que ahora damos por sentado".
"No sólo me dieron la oportunidad de hacer lo que hago gracias a todo lo que ellas vivieron; sino también [la posibilidad] de ser aceptada en este deporte. Las cosas no son perfectas ahora, y seguimos siendo objeto de muchas cosas en nuestros caminos, pero es muy distinto a como era entonces, cuando ellas empezaban [sus carreras]".
A pesar de las dificultades, Serena Williams perseveró. Alzó los tres últimos títulos grandes en 2022 y después se hizo con el Abierto de Australia en 2003 para concretar la hazaña apodada "Serena Slam", siendo campeona reinante de los cuatro torneos de Grand Slam al mismo tiempo. En julio de 2002, asumió por primera vez el primer puesto del ranking mundial.
Si bien Williams fue una de las tenistas más completas, su servicio se convirtió en su arma más dominante y que la separaba del resto de competidoras. "Serena tiene el mejor servicio que he visto desde los mejores saques de Steffi Graf", redactó Pam Shriver en una columna publicada por ESPN en 2002.
Su estrella seguía ascendiendo, dentro y fuera de la cancha. Williams se dio a conocer como ícono de la moda, gracias a sus memorables atuendos para los partidos (quizás no haya mejor ejemplo que su traje de cuero sintético en el US Open de 2002), al igual que portadas de revistas e incontables patrocinios. Su contrato firmado con Nike en 2003, valorado en $55 millones según informaciones periodísticas, fue en su momento el convenio de auspicio deportivo más cuantioso para una atleta femenina en la historia del deporte.
A pesar de que los triunfos y la vida de celebridad parecían fáciles, la trayectoria de Serena estuvo llena de obstáculos. Sobre la cancha, está el ampliamente criticado incidente con un juez de línea durante el partido de semifinales del US Open de 2009 contra Clijsters. Williams pidió disculpas poco tiempo después del suceso. Después vino una lesión en un pie y un coágulo sanguíneo que puso en peligro su vida y la mantuvo alejada de la actividad tenística por un año entre 2010 y 2011.
A pesar de los sustos con su salud, Williams volvió por sus fueros. Alzó los trofeos de Wimbledon y el US Open en 2012, aparte de asegurar su primera y única presea olímpica de oro en sencillos. La hazaña la convirtió en la primera tenista en registrar un "Slam Dorado" en sencillos y dobles. Posteriormente, obtuvo su segundo "Serena Slam" entre 2014 y 2015, quedando a poco de ser la tercera mujer en la Era Abierta en registrar el esquivo Calendar Slam en 2015, cayendo en semifinales del US Open.
"El poder, la confianza, la forma de jugar manteniéndose súper agresiva, manteniéndose cerca de la línea y hacer tantos tiros ganadores", expresó la dos veces campeona Simona Halep sobre el dominio de Williams y las características que la distinguieron del resto. "Y también está el servicio, a veces intratable; y el deseo, la pasión por ganar cada pelota".
Williams se enteró de su embarazo poco antes del Abierto de Australia de 2017 y ganó el torneo gracias a un permiso médico para jugar. Enfrentarse a Venus en la final (por novena vez para definir un título de Grand Slam), Serena consiguió su trofeo número 23 en majors, el último de su carrera. Posteriormente, Venus bromeó diciendo que el partido fue injusto porque "realmente, jugaban dos contra uno".
Su historial de coágulos sanguíneos demostró ser peligroso y, quizás, salvavidas ocasional durante el que terminó siendo un complicado parto de su hija Olympia en septiembre de 2017. Serena reconoció los síntomas después del alumbramiento y pudo alertar al equipo médico sobre la posibilidad de una embolia pulmonar.
Aunque Williams afirma que no le escucharon al principio, después los médicos encontraron un coágulo sanguíneo en sus pulmones. En un esfuerzo para concientizar sobre la alta cantidad de fallecimientos y complicaciones sufridas por mujeres de raza Negra durante el embarazo, Williams ha reflexionado con franqueza sobre las múltiples intervenciones quirúrgicas, momentos de temor y las seis semanas de doloroso y estricto reposo que debió cumplir en cama.
"Cuando llegué a casa por primera vez, no podía caminar por la acera", redactó Williams en un ensayo publicado por la revista Elle. "Cuando finalmente llegué a un árbol a mitad de camino, fue un gran obstáculo para mí".
Seis meses después, Williams hizo lo imposible (una vez más) y volvió a la competición en la cancha de tenis durante el torneo de Indian Wells en 2018 y llegó hasta la tercera ronda en la que cayó ante Venus.
Previo al receso por maternidad de Williams, parecía casi una certeza que empataría, y quizás hasta superaría, el longevo récord de más títulos de sencillos de Grand Slam en la historia del tenis impuesto por Margaret Court. Serena no perdió tiempo tras su regreso para lograr la hazaña. Clasificó a dos finales de majors, en Wimbledon y el US Open en 2018. Sin embargo, perdió en ambas ocasiones, incluyendo el controversial encuentro contra Osaka. A pesar de no obtener trofeos de Grand Slam en 2018, Serena fue galardonada como Atleta Femenina del Año por la agencia Associated Press y alzó el premio Laureus a la Deportista Femenina del Año.
En 2019, Serena disputó dos finales más en Wimbledon y el US Open. A pesar de ello, no logró sumar más de 23 títulos de Grand Slam.
"Mentiría si dijera que no quería obtener ese récord", redactó Serena en su ensayo para la revista Vogue. "Obviamente, lo quiero. Pero la verdad, no pienso en ello a diario. Si estoy disputando una final de Grand Slam, pues sí, pienso en ese récord. Quizás pensaba demasiado en él y eso no me ayudó. Como yo lo veo, debería tener más de 30 títulos de Grand Slam".
"Tuve mi oportunidad después de dar a luz. Pasé de practicarme una cesárea, a tener una segunda embolia pulmonar y después jugar una final de Grand Slam. Jugué al tenis mientras amamantaba [a mi hija]. Jugué en medio de una depresión posparto. Quizás, debí, a lo mejor. No me presenté a la cancha de la forma en que debía o podía hacerlo. Sin embargo, me presenté 23 veces y eso está bien. De hecho, es algo extraordinario".
Sin embargo, su imposibilidad de alcanzar la histórica marca, su empeño por competir y su evidente amor al tenis, resonaron mucho más allá de las canchas. Y para otras tenistas, les ayudó a demostrar que tener un hijo no significaba el final de una carrera deportiva.
"Antes, las mujeres tenían que sacrificar sus carreras para tener una familia; no obstante, los múltiples ejemplos de mujeres que lo hacen todo, haciendo malabares de todo tipo, solo lo hace ver más realista", indica Townsend, que dio a luz a su hijo en 2021 y volvió al Tour a principios de año. "Y Serena no sólo volvió, sino también clasificó a cuatro finales de Grand Slam. También me hizo creer que era posible volver. Si lo ves [que se hace], puedes creer que tú también lo lograrás".
Serena se ha convertido en una exitosa empresaria, con múltiples emprendimientos (incluyendo su propia firma de capital de inversión, dirigida al financiamiento de proyectos con fundadores poco representados) y sociedades lucrativas. A pesar de jugar un calendario limitado en 2021, se mantuvo como una de las dos atletas femeninas mejor pagadas del mundo, sólo superada por Osaka. A pesar de que Serena y Venus fueron objeto de críticas por tener intereses extra-deportivos al principio de sus carreras (el ex campeón de Wimbledon Pat Cash fue famoso por sus cuestionamientos a la dedicación de Serena, calificándola como "causa perdida" en una columna publicada en 2007), ahora es algo común entre atletas, y la mayoría de las tenistas femeninas de renombre tienen otros proyectos fuera de la cancha.
"No sólo Serena y Venus abrieron la puerta para los tenistas de raza Negra; sino que ahora [Serena y Venus] la están abriendo en tantos aspectos, desde el diseño de modas hasta los fondos de inversión, pateando la puerta para abrirla de par en par", afirma Megan Bradley-Rose, extenista profesional birracial y que actualmente labora como directora gerente de grandes eventos de la USTA. "Siguen haciendo el trabajo duro y abriendo este camino para todos. Cuando ves a alguien parecido a ti, o que proviene de un entorno similar al tuyo haciendo algo, te permite creer que es posible".
Williams, que ya posee acciones del Angel City FC de la National Women’s Soccer League y los Miami Dolphins de la NFL, tendrá más oportunidades para hacer crecer su imperio deportivo y empresarial durante su retiro. En el artículo publicado por Vogue, expresó sus deseos de aumentar su familia en el corto plazo procreando otro hijo con su esposo Alexis Ohanian.
Con sus innumerables reconocimientos y trofeos acumulados en 27 años de carrera, Williams se mantendrá figurando por varias generaciones en el debate para decidir quién es el tenista más grande de todos los tiempos, y sus décadas de dominio contundente serán difíciles, si no imposibles, de repetir.
No obstante, siempre ha sido una cuestión que va más allá de los resultados y títulos, y su legado formará parte de la historia de las hermanas Williams, que llega a superar la trayectoria personal de Serena. Venus (42 años) aún no anuncia su retiro, pero es evidente que estamos frente al final de una era. Ambas jugarán dobles en el US Open esta semana, por la que debería ser la última vez.
"Serena siempre dice: 'No habría una S.W. sin V.W.'", afirma Stacey Allaster, expresidenta y CEO de la WTA y actual directora de torneos del US Open. "No puedo pensar de dos hermanas que sean más leales y unidas, apoyándose mutuamente, que ellas dos. Es notable ver ese compromiso entre ellas. Ciertamente, son dos adultas independientes con vidas separadas; sin embargo, desde el punto de vista tenístico, es difícil imaginar a una sin la otra".
"Es una historia increíble que nadie pudo haber plasmado en un guion. Dos mujeres de raza Negra y su familia que ayudaron a sacudir nuestro deporte. Les debemos mucho y depende de nosotros hacer que este deporte sea aún más incluyente y mantener vivo su legado".
