MÉXICO -- Acudió a los Juegos Paralímpicos Río 2016 y se colgó el oro en la Final de Judo -81 kilogramos, pero Eduardo Ávila está consciente de que el apoyo administrativo nunca está asegurado, aún menos para los deportistas no convencionales.
Más allá del apoyo, el judoca de 30 años se muestra tajante al señalar que el respeto y la admiración no son cualquier cosa, deben conseguirse día a día con esfuerzo y grandes resultados, que a la postre ofrecerán un mejor futuro para todo el gremio.
"El respeto y el apoyo se ganan, no es sólo de exigirlo si no hemos otorgado nada a cambio, si no podemos regresar algo. Esto nos lo ganamos y la buena respuesta de las autoridades fue por una buena preparación y buenos resultados", aseguró enfático en exclusiva para ESPN Digital.
Ávila sabe que le esperan meses complicados, alejado de los reflectores otorgados por un evento internacional y a la espera de una nueva oportunidad para demostrar su valía como deportista, porque el talento mexicano no tiene caducidad.
"Desafortunadamente este es un boom por unos meses o unas semanas, pero hay que continuar entrenando, ganando en competencias internacionales, demostrando que tenemos material, talento y nivel para representar a México; así es como te mantienes vigente", agregó Eduardo, quien padece debilidad visual.
Para el tres veces paralímpico, el olvido no sólo persigue a los deportistas no convencionales; también condena a casi todo atleta, sin importar su disciplina y a causa del amplio dominio del futbol, situación replicada por los medios de comunicación y adoptada sin mayor problema por toda una nación.
"No sólo se olvida a los atletas paralímpicos, en general a todo el deporte nacional. Si no es futbol sólo hay alguna nota muy pequeña, algo muy pequeño, esto toca en parte a los medios de comunicación, el dar mayor difusión para el deporte en general. Hay que demostrar que el futbol no es el único deporte", concluyó Ávila.
