MÉXICO -- El judoca paralímpico Eduardo Ávila se trajo de Río 2016 la medalla de oro y confiesa que estuvo a punto de no competir en la final contra Corea debido a una lesión.
“Por poco no hago la última pelea, pero la psicóloga Margarita Cerviño me ayudó a contrarrestar el problema, lo mismo que la fisiatra, el médico, todo un grupo bastante bueno y todo salió bien”, dijo a su regreso a México.
Lalo sufrió un desgarre inguinal en la semifinal contra Ucrania, lesión que no le permitía mover bien la pierna. “Pensé ya teniendo la de plata ¿para qué hacía la final?, pero la psicóloga me comentó que cómo era posible que bajara los brazos después de tanta preparación, Me dijo: ‘un guerrero no se rinde y pon a tu país lo más alto que puedas’ y eso fue lo que hice”, relató su experiencia el tres veces medallista paralímpico.
Sacó entereza de todos lados, aguantó la molestia y aunque reconoce que los pronósticos no le favorecían y hasta quien entrega las preseas la tenía lista para dársela al coreano, la situación cambió.
Esta presea la valora mucho, ya que en los recientes cuatro años tuvo un camino bastante complicado con lesiones, derrotas y victorias “y de todo aprendí”. Aparte, a Londres 2012 llegó muy confiado “y tuve una de las mayores lecciones de la vida que es no aflojar. Esta vez ya no me pasó lo mismo. André Agassi en un libro dijo que el ego es malo y el estrés es bueno. Cuando se pierde el suelo también se pierde el compromiso”.
Campeón de la categoría de menos de 81 kilogramos, Ávila participa ocasionalmente en deporte convencional, pero el estar en el paralímpico le ha dado las mejores satisfacciones al hacerse de un nombre y ya suma tres Juegos del tipo. “Ahora quiero descansar. Este año fue bastante pesado. No he parado ni un par de días seguidos de entrenar. Estuve un mes en Brasil trabajando, un mes y medio en Europa y un buen rato en Japón y en Estados Unidos”, añadió.
A diferencia de otros atletas, Lalo no tiene queja alguna de las autoridades del deporte. Se siente muy respaldado y arropado. “Cada quien habla como le va en la feria y a mí han apoyado mucho desde 2007 cuando inicié mi preparación internacional; pero pediría más difusión al deporte adaptado. Estoy muy agradecido con la Conade porque se ha mantenido conmigo a pesar de muchos cambios que ha habido administrativamente”.
En cuanto al incentivo económico que recibirá por su oro señaló que no está al tanto, pues personalmente fue a Río para triunfar y restablecer su compromiso con Cima (Compromiso Integral de México con sus Atletas), pues tenía firmado un contrato por una medalla y la consiguió. “Lo demás que venga serpa bien aceptado”.
A largo plazo espera hacer todos los méritos para acudir a Tokio 2020, ya que comenta que cada vez el nivel es mayor. “Van muchos deportistas como yo que también compiten en deporte convencional y el único evento que me falta en este último son Juegos Olímpicos, pues tengo Panamericanos, Centroamericanos, Mundiales y Universiadas y todo ayuda mucho”.
Por último, Lalo le dedicó su medalla a su entrenador de la Conade Alfonso Cárdenas, a la Federación Mexicana de Jugo y a toda su familia “que siempre me ha sacado adelante” y también en los medios de información “por venir a recibirme”.
