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Lugano recordó cómo fue marcar a Peter Crouch, su rival más alto, en el Mundial de Clubes del 2005

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Lugano recordó el título de San Pablo ante Liverpool por el Mundial de Clubes 2005 (1:57)

"Ese partido marcó mi historia y la del equipo", sostuvo el defensor uruguayo conversando con Eduardo Affonso y recordó que lo más impactante fue el retorno a San Pablo, donde el aeropuerto estaba "como si fuese el Morumbí". (1:57)

Diego Lugano conversó en exclusiva con ESPN y recordó el Mundial de Clubes del 2005 obtenido por San Pablo, que derrotó 1-0 a Liverpool en el Estadio Internacional de Yokohama en Japón el 18 de diciembre.

En la Copa Libertadores, el zaguero uruguayo ya había enfrentado a grandes delanteros, como Bofo Bautista de Chivas en las semifinales o Aloisio de Atlético Paranaense en la final. Incluso con Uruguay ya había disputado varios partidos de las Eliminatorias rumbo a Alemania 2006, marcando a José Saturnino Cardozo, Marcelo Salas, Ronaldo, los peruanos Pizarro y Guerrero, o el australiano Viduka entre otros. Pero nunca había marcado a un delantero tan alto como Peter Crouch.

Lo curioso es que Lugano lo tiene muy presente al delantero británico aun cuando solo debió marcarlo en los minutos finales, ya que Crouch ingresó a falta de cinco minutos por el español Fernando Morientes cuando San Pablo ya ganaba 1-0.

“Liverpool se caracterizó como un equipo muy directo, por lo que con dos, tres toques ya ponían la pelota en el área. Morientes era un gran cabeceador, pero cuando entró Peter Crouch era imposible ganarle de cabeza. Creo que fue el jugador más alto en la historia del fútbol, yo llegaba a su codo”, recordó Lugano sobre el delantero cuya estatura superaba por un centímetro los 2 metros.

Con ese desafío, el zaguero pensó una estrategia para mantener el cero en su arco durante esos últimos minutos: “La mejor chance era intentar interceptarlo, obviamente lejos de Rogério Ceni. Cuanto más lejos del área, mejor, porque esa primera pelota seguramente la íbamos a perder".

Así con la solución encontrada, faltaba ejecutar esa estrategia: “Quién tomó esa decisión fui yo. Era el último hombre y, más que jugar, tuve que observar dónde estaban posicionados mis compañeros de equipo y anticipar el movimiento. Con mucha concentración, un poco de suerte y una buena comunicación, logramos que a menudo Crouch quedara en fuera de juego, algunos fueron offsides muy finos y arriesgados pero era la única forma de sacar a los delanteros del Liverpool de nuestra área”.

El plan resultó y San Pablo se coronó campeón del Mundial de Clubes (hasta el momento el penúltimo equipo sudamericano en conseguirlo, Corinthians lo lograría en 2012 ante Chelsea).

El plantel paulista tuvo un recibimiento inolvidable al llegar a Brasil: “Había miles y miles de personas en el aeropuerto como si fuese Morumbí. Todos éramos conscientes de la importancia del torneo, pero cuando volvimos a San Pablo ahí entendimos que eso iba a quedar grabado en la memoria para siempre. En ese trayecto por la ciudad es cuando uno comienza a percibir que la conquista fue grande de verdad”.

Lugano también remarcó que ese título marcó gran parte de su carrera como profesional y aunque le es difícil elegir sólo un momento de aquella conquista, justamente elegiría la llegada al estado paulista a las seis de la mañana: “El retorno a San Pablo fue lo más impactante”. Actualmente como director de relaciones internacionales del club hace sus esfuerzos para que San Pablo retome esos caminos y obtenga esos recibimientos como premio.