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Lozano y los valores recibidos en la convivencia con 17 familiares en un mismo terreno

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Brian Lozano recordó su infancia en la que vivió con 17 en un mismo terreno (2:03)

El jugador uruguayo de Santos Laguna recordó los valores que le transmitió su familia. (2:03)

Brian Lozano, jugador de Santos Laguna y la selección uruguaya, habló en exclusiva con ESPN y recordó su infancia hasta el debut en Primera División: “Contando a mis hermanos y sobrinos éramos 17 y vivíamos en un terreno todos juntos. A veces no tenía la oportunidad de comer bien pero siempre me dieron muchos valores, respeto y sacrificio para poder conseguir lo que yo pretendía”.

Lozano es oriundo del barrio Lavalleja, en la ciudad de Montevideo. Ahí, creció en un terreno que compartían 17 personas, contando a sus padres, hermanos, sobrinos, abuelos y un tío. “Nosotros somos una familia humilde que no teníamos muchos recursos para que yo pudiera tener unos zapatos de fútbol, a veces no tenía la oportunidad de comer bien. Pero lo que siempre me han dado son muchos valores. Creo que a base de todo eso fue que pude cumplir mi sueño. Siempre trabajando y con mucho respeto”, dijo Lozano.

“Hay gente que la puede pasar de una manera y otra de otra. Mi camino en el fútbol ha sido algo difícil pero a medida que fue pasando el tiempo fui superando todos los obstáculos que se me pusieron en el camino”, agregó.

Su padre, que lo acompañó en su carrera y ha estado vinculado laboralmente al fútbol, fue una gran influencia.

“Siempre me ha recalcado el tema del respeto y la humildad en todas partes, no solo en el fútbol. El tema de la humildad y el respeto se gana en todo ámbito de la vida”, recordó el volante de 26 años.

Lozano fue formado en Bella Vista y Defensor Sporting, donde debutó en Primera División. Sobre los años anteriores a ser un futbolista profesional, recordó que tuvo varios momentos sin continuidad. “Llegué a Quinta División a Defensor. Ahí no podía jugar porque estaba lesionado de la rodilla y no me había llegado el pase de Bella Vista. Me pasé como seis meses o siete sin jugar”.

Luego, ya habilitado, jugaba siempre: “titular o alternando pero jugaba siempre. Hasta que al segundo año de Cuarta llegó un entrenador que capaz que yo no era de su gusto. Era de los más grandes pero no jugaba mucho. Entonces yo decía ‘¿Cómo en el primer año de Cuarta me tocaba jugar más y en el segundo no juego?’. A veces me llevaban como suplente en Tercera y tampoco jugaba. Y llegó un momento que terminaban los partidos y yo salía enojado. Una vez dije ‘no quiero jugar más al fútbol, me quiero ir de Defensor’”.

Lozano recuerda que se sentía joven y quería jugar. Hasta que hubo un partido bisagra. Después de un partido con Cuarta en el que no jugó, entrenaba la Tercera que jugaba a mitad de semana y a Lozano lo mandaron a entrenar con la Tercera porque iba a estar en el plantel de ese partido.

“Yo les dije que no, que no iba a entrenar. Me fui y me encerré en el vestuario, me puse a llorar, y ese día fue cuando llegó Curutchet (un entrenador que marcó a Lozano) y me dijo ‘¿Vos te miraste al espejo de cuando llegaste acá a Defensor y lo que sos ahora?’”, rememoró el jugador de Santos Laguna.

Luego encontró algunos minutos pero volvió la meseta: “Yo ya veía que podía tener la oportunidad de jugar en Primera y no se me daba, entonces pedí que me mandaran a préstamo. Me iban a mandar a Boston River y justo esa semana Curutchet me subió a hacer un partido amistoso contra River. Me fue muy bien en ese amistoso y debuté esa semana contra Peñarol, sin prácticamente haber entrenado con el plantel principal”.

A partir de ahí, se consolidó en el equipo. Debutó el 6 de setiembre de 2014, ingresando por Nicolás Olivera, el máximo ídolo de Defensor, y fue empate 0-0. Convirtió su primer gol en su segundo partido, el 21 de setiembre contra Juventud de Las Piedras, cuando su equipo ganó 2-0.