Pesadilla en la Sultana para el hijo del 'Maestro' Reinoso

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MONTERREY -- Elegante, tranquilo y con un semblante como si al equipo al que fuera a dirigir no llevara siete encuentros sin ganar, así se presentó en el majestuoso inmueble de los Rayados el señor Carlos Reinoso Jr., hijo del Director Técnico del Veracruz que hoy hizo acto de ausencia por estar en la boda de su hija.

Reinoso Jr. no lo sabía, pero por delante tendría una de las mayores pruebas de su vida, un juego ríspido y con un rival que afinó la mira antes de salir de la cancha.

Cayó el gol de Carlos Sánchez y los nervios comenzaron a apoderarse de aquel semblante tranquilo que se presentó en un comienzo, sin embargo el rápido empate de Villalva regresó todo a la calma para el que hoy las hizo de estratega de los Tiburones Rojos.

El accionar de sus jugadores no ayudó mucho a Carlos, que cada minuto que pasó vio como su equipo fue perdiendo fuerza, orden y verticalidad, todo esto mientras los Rayados se acercaban cada vez más a la portería de Melitón Hernández y con mayor peligro. Los gestos y ajetreo de brazos comenzaron a relucir en el DT andino.

Veracruz intentó de todas las formas pero las embestidas de los de la sultana del norte se hicieron sentir. Rogelio Funes Mori, Edgar Castillo y Edwin Cardona hicieron que el primer tiempo de Reinoso se tornara en una pesadilla. 4-1 en contra y aún faltaban 45minutos.

El medio tiempo pareciera haber servido muy poco a los del puerto que salieron aturdidos a jugar la segunda mitad. ¿Reinoso Jr.? Ya era otra persona. En el segundo tiempo se dejó ver la personalidad introvertida del hijo del 'Maestro', era eso o realmente por su cabeza no pasaba ninguna respuesta a lo que sucedía dentro del terreno de juego.

Carlos Sánchez puso el quinto para Rayados en lo que fuera el último clavo del ataúd en el que salió el Veracruz esta noche del majestuoso inmueble del Monterrey. Dicen por ahí que lágrimas del heredero poco mojan el pañuelo y quizás eso deba ser el consuelo para un Carlos Reinoso Jr. que poco pudo hacer por un barco que ya venía golpeado.