LOS ÁNGELES -- Saldo rojo en El Nido amarillo: pierde el liderato, recibe tres goles, carga con dos expulsados, y suma una larga lista de bajas para visitar a Pumas. “La malaria”, dice Miguel Herrera.
Con el 0-2 en el marcador y con dos hombres más en la cancha, Necaxa tuvo un rictus de piedad, hasta que al minuto 86, con un zapatazo de sadismo, Juan Delgado le arrinconó la pelota abajo a la izquierda a Guillermo Ochoa para cerrar el 0-3 sobre el América.
Más allá del daño sufrido ante Rayos, la reverberación dramática repercute para la siguiente jornada, pues no contará, por lo pronto, ni con Bruno Valdez ni con Santiago Cáseres ante Pumas, además de, claro, la lluvia de calamidades que le prepare “la malaria” al Piojo.
América no podrá protestar las expulsiones. Valdez y Cáseres las merecieron. Sin embargo, ni el VAR ni el cuerpo arbitral se atrevieron a revisar una clara falta dentro del área sobre Federico Viñas, cuando el marcador estaba 0-0.
Pero, reiterado está, entre el colegiado de jueces, sigue aún vigente el lamento homofóbico que soltó a un tercia arbitral, pero con intenciones de salpicar al gremio. Y cuando puedan equivocarse contra El Piojo, lo harán.
En ese brevísimo lapso en el que América tuvo once, manejó el partido atrevidamente, a pesar, de nuevo, de presentar un equipo remendado, y capaz de atreverse a un resultado generoso.
Pero Bruno Valdez se gana la roja, y enseguida pésima marca sobre Quiroga, en parte, por un descuido evidente de El Piojo de reacomodar a su equipo, en lugar de chismorrear sobre el VAR, o, acaso, los jugadores recibieron las indicaciones y simplemente se confundieron entre ellos.
Irónicamente, lo mejor de América apareció cuando estaba con nueve en la cancha. Miguel Herrera mandó a Andrés Ibargüen a la cancha, y después agregó al Oso González y a Leo Suárez, y entre la parsimonia necaxista, se atrevió a inquietar a Hugo González nuevamente.
Y, al menos, por esos instantes de osadía o de inconsciencia suicida, la afición americanista salió más resignada que herida, con esta derrota que pone en claro las carencias ya sabidas de un equipo que vendió, compró con pánico, acumula lesiones y hasta vetados tiene.
En una eventual mezcla de resultados, América puede caer más puestos en la Tabla General, pero sin duda el escozor de Miguel Herrera es levantar un equipo competitivo en su incursión ante los Pumas.
Roger Martínez sigue en la congeladora. Y aún entre todas las bajas del América acumuladas, la decisión de Emilio Azcárraga Jean es mantener en el calabozo de la inactividad al colombiano, pese incluso a las intenciones de ofrecer disculpas y hacer las paces.
El delantero cafetero ahora sabe las consecuencias de andar de igualado con el dueño de El Nido, incluso con pocas posibilidades de ser transferido, y más expuesto a que sea su tumba futbolística, a menos que Santiago Baños y El Piojo, ante las circunstancias, le consigan el indulto.
