Los Detroit Tigers perdieron 98 y ganaron 64 en el 2017 y echaron a Brad Ausmus.
En el 2018, contrataron como manager a Ron Gardenhire y la aguja ni se movió: otra vez 64-98 y si los Tigers no fueron últimos en la división central de la Liga Americana fue porque los Chicago White Sox y los Kansas City Royals perdieron 100 y 104 juegos, respectivamente.
El 2019 pinta feo para Detroit, que en seis ocasiones en su historia han superado el centenar de derrotas, incluidas las 119 que sufrieron en el 2003, última vez que les sucedió y que representa el récord de la franquicia.
El venezolano Miguel Cabrera se ha quedado solo de aquel grupo glorioso que entre el 2011 y 2014 fue cuatro veces seguidas a la postemporada, incluida una visita a la Serie Mundial en el 2012, cuando fueron barridos 4-0 por los San Francisco Giants.
Y si Cabrera no ha hecho también las maletas es por ese megacontrato al que aún le restan cinco campañas y 154 millones de dólares por cobrar, que hoy pesa más que un piano.
Si yo fuera Gerente General de los Tigers...
1.- Trataría de cambiar a Nicholas Castellanos
Sí, ya sé que es imposible encontrar quien quiera llevarse a Cabrera por tanto dinero y aparentemente ya en franco descenso.
Pero queda Nicholas Castellanos, quien es, hoy por hoy, el mejor pelotero de Detroit y que será agente libre después de esta temporada.
Castellanos es un bateador sólido, que puede aportar mucho a cualquier equipo con aspiraciones de competir hasta el final y que necesite, para ello, a un jardinero de poder.
Él se va a ir y entonces es preferible conseguir prospectos a cambio, ya sea ahora, antes de que abran los campos de entrenamientos primaverales, o a mediado de temporada, cuando los verdaderos contendientes se pongan más golosos de cara a la recta final.
2.- Necesitaría un receptor
Todo parece indicar que el novato Grayson Greiner recibirá la responsabilidad de ser el enmascarado de todos los días para los Tigers.
Y no está mal. A fin de cuentas, es un equipo en reconstrucción casi total y todas las estrellas fueron inexpertos novatos alguna vez en su vida.
Pero no estaría de más tener a un cátcher de experiencia, que sirva de reemplazo y al mismo tiempo de mentor de Greiner, como Nick Hundley o A.J. Ellis, que puedan enseñarles los secretos de la posición más difícil de todo el béisbol.
3.- Un bate para acompañar a Cabrera
Olvídense de aquel Miguel Cabrera que ganó la Triple Corona en el 2012 y se llevó cuatro títulos de bateo de la Liga Americana en cinco años entre el 2011 y 2015.
Pero si tan solo consiguiera regresar con 25 cuadrangulares y 80 carreras remolcadas, un nivel similar al de Castellanos, después de dos campañas prácticamente perdidas, ya eso sería ganancia para Detroit.
Pero va a hacer falta un bate que lo acompañe, pues con él como faro y guía en medio de una alineación con mucha oscuridad, serán muy pocos los buenos pitcheos que vea para conectar.
Son tantas las necesidades del equipo, que es difícil señalar a ese posible refuerzo ofensivo. A esta altura del juego, da lo mismo si es jardinero o jugador de cuadro.
Si como ha anunciado la gerencia, Cabrera estará más dedicado a funciones de bateador designado, una ayuda podría darla Matt Davidson, para que se encargue de custodiar la inicial.
Vamos, que una veintena de jonrones y alrededor de 70 impulsadas que pueda traer a la mesa Davidson no vendrían nada mal a una de las ofensivas más pobres de todo el béisbol en el 2018.
