Krzyzewski, maestro del desarrollo

MIAMI --
Son muy pocas las figuras cuyos nombres son sinónimos con la palabra "legendario", y aunque el dirigente del equipo de Estados Unidos y de la Universidad de Duke, Mike Krzyzewski, cae en ese renglón, el hecho es que llega ahí porque su carrera se ha basado en ganar, pero creando líderes.

Ya un miembro del Salón de la Fama del Baloncesto y en pos de convertirse en solo el tercer entrenador en la historia del baloncesto colegial en llegar a la míticas 1,000 victorias (983-306). Con cuatro títulos nacionales y seis medallas olímpicas, Krzyzewski es quizás el más condecorado dirigente activo en el baloncesto, pero su logro más grande quizás no está en una medalla o premio, sino en el hecho que ha logrado que el 98% de los jugadores que han pasado por su programa y equipos a través de los 34 años que lleva en Duke se hayan graduado.

"Yo jugué para el mejor entrenador en la historia del baloncesto colegial", dijo el recién retirado Shane Battier, quien ganó un título del NCAA bajo Krzyzewski y ahora es analista del básquet colegial en ESPN, en una entrevista reciente. "La manera en que dirige Coach K, sus conocimientos, su liderazgo y su forma de ser no tienen paralelo. Más allá del baloncesto, el énfasis que pone en todo lo que tiene que ver con lo académico y las lecciones de vida que brinda, hace que uno cambie su perspectiva y mire hacia adelante".

A sus 67 años, el fruto de su labor forjando líderes se ha traducido a que actualmente hay cinco entrenadores en jefe en el baloncesto colegial que pasaron por el programa de Krzyzewski en Duke: Tommy Amaker (Harvard), Mike Brey (Notre Dame), Chris Collins (Northwestern), Bobby Hurley (Buffalo) y Johnny Dawkins (Stanford).

Egresado de West Point, en donde jugó tres temporadas en el equipo de Army, Krzyzewski comenzó su carrera como entrenador al cumplir sus cinco años de servicio mandatorio, un requisito para todo egresado de la Academia Militar de los Estados Unidos, al unirse al equipo de asistentes de Bobby Knight en la Universidad de Indiana.

Un año más tarde, aceptó el reto de tomar las riendas del programa de básquet en Army en donde estuvo por cuatro años amasando un récord de 73-59 con equipos de jugadores poco conocidos y sin un sistema de reclutamiento formal, como era el caso de la mayoría de las universidades.

Tras la temporada de 1979-80, Duke estaba en busca de un dirigente tras la decisión de Bill Foster, quien había guíado a los Blue Devils a la final regional del NCAA Tournament, de renunciar para aceptar la vacante dejada por Frank McGuire en la Universidad de Carolina del Sur.
Según el entonces director atlético de Duke, Tom Butters, contratar a Krzyzewski fue fácil, lo que fue difícil fueron las primeras tres temporadas en las cuales Coach K tuvo marca de 38-47.

"Aún en esos tiempos difíciles, yo no solo sabía que tenía la persona indicada, sino que tenía que hacer todo lo posible para mantenerlo", dijo Butters a ESPN.com recientemente.

Para la temporada de 1983-84, con un equipo liderado por Dawkins, Amaker, Jay Bilas, Dan Meagher y Mark Alarie, los Blue Devils registraron su primera temporada de 20 victorias bajo Coach K para terminar el año 14to en el ranking de AP y en el NCAA Tournament.

Desde entonces, los Blue Devils no han vuelto a mirar hacia atrás.

En 1984-85 alcanzaron el segundo puesto en el ranking y para 1990-91 ganaron su primero de dos títulos nacionales consecutivos, venciendo a la poderosa máquina de UNLV en 1991 y su segundo título gracias al dramático triunfo de "The Shot" de 1992 - el tiro que Christian Laettner logró de media cancha para vencer a Kentucky en las semifinales en el Spectrum de Filadelfia y que finalmente abrió la puerta para que Krzyzewski pasara de ser un nombre impronunciable a un nombre común.

Grant Hill, quien fuera figura clave en esos primeros dos campeonatos que Coach K ganó con Duke, describió las razones por las cuales Krzyzewski es, y ha sido, una gran influencia para todos sus jugadores.

"Coach K siempre fue intenso, constantemente buscando sacar lo mejor de nosotros mismos y que busquemos la forma de creer dentro de nosotros mismos que podríamos ser exitosos. Siempre nos inculcó la necesidad de jugar defensa y que nosotros, como piezas de un conjunto, podemos vencer como equipo y tener más éxito como equipo que como individuos", dijo Hill en un ensayo publicado por la revista Sports Illustrated.

"En ese primer año, predijo que tendríamos altas y bajas, y las tuvimos. Ganamos partidos importantes y perdimos partidos que debimos haber ganado. Regresamos al Final Four y nos enfrentamos a un equipo de UNLV que nos había pulverizado menos de 12 meses antes.
Pero Coach K había hecho su asignación. Él estaba confiado en nuestras habilidades, como colectivo y como individuos, para ganar contra el mejor equipo de la nación. Pensando hoy sobre su intensidad, sus ganas de ganar, su pasión y su increíble atención al detalle, me da ahora una mejor perspectiva sobre tantas cosas que nos han servido bien y para él en su estelar carrera", añadió.

Con el equipo nacional de Estados Unidos, Krzyzewski ha capturado igual gloria al amasar una marca de 62-1 desde que se convirtió en entrenador en jefe en el 2005, incluyendo las medallas de oro en los Juegos Olímpicos de 2008 en Beijing y 2012 en Londres.

Krzyzewski aún no ha dicho si ha estado contemplando el retiro. De hecho, tan reciente como en marzo de este año, varios reporteros le preguntaron si en efecto tiene planificado un final a su carrera.

"Ni siquiera estoy pensando en el retiro", dijo Kzryzewski. "Mi esposa siempre me ha dicho que 'no tomes la decisión de dejar la banca cuando estás cansado'. Y en esencia, mi equipo de Duke el año pasado fue refrescante. Fue un buen año".


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